¿Por qué no me gusta Metrópolis?

Si te ha gustado, comparte:

Sí que me gusta, pero... Reflexiones sobre Metrópolis.

Reconozco que el título está puesto, conscientemente, para crear cierta polémica. Sin duda Metrópolis de Fritz Lang es un icono de la ciencia ficción, joya del expresionismo alemán, pilar de la historia del cine... Pero...

Metrópolis y la Alemania de Moloch

Metrópolis es una obra muy influida, sino determinada, por los tremendos contrastes sociales que sacudían la Alemania de los años 20 y 30. El director de la película, Fritz Lang, sufrió en sus carnes el ascenso del nazismo y terminó por exiliarse a los EEUU. No así su mujer, Thea von Harbou, guionista de Metrópolis y de su versión novelada… y seguidora fanática de Hitler hasta el punto de afiliarse al Partido Nazi en 1932, antes de que tomaran el poder.

En esos años la llamada lucha de clases estaba muy presente entre los alemanes. Una minoría privilegiada disfrutaba de un nivel de vida insultante, mientras la pobreza provocada por la guerra y la postguerra golpeaba con fuerza a los trabajadores y a los pequeños propietarios.

Este ambiente está perfectamente reflejado en Metrópolis: Moloch, el dios fenicio que se alimentaba de niños sacrificados en su honor aparece en el metraje y es el perfecto símbolo de cómo se sentían cientos de miles de alemanes devorados por la producción industrial y la explotación. Metrópolis, inspirada según reconocía el autor, en New York, era el reflejo de esa sociedad sacudida por la modernidad y la injusticia.

Curiosamente, y no creo que fuera una casualidad, una tormentosa época trajo consigo al mejor cine alemán de la historia, con figuras como Fritz Lang, Murnau o Wiene y películas como el Dr. Caligari, Nosferatu o Metrópolis.

El científico malvado y C3-PO

Metropolis creando androide

Metrópolis nos muestra esas dos clases presentes en Alemania. Los amos de la ciudad y sus hijos hedonistas, despreocupados... Y los miserables trabajadores, devorados por Moloch, que vivían bajo tierra. Quizás Fritz Lang pensara aterrado en La máquina del tiempo de H.G. Wells y como los trabajadores fabriles terminarían mutando en los abominables morloks que devoraban elois.

Para enrevesarlo todo aun más, un científico loco y malvado -arquetipo popularísimo en la ciencia ficción pulp- fabricará un androide comunista decidido a provocar una revolución de los trabajadores, violenta y caótica que destruya la ciudad y con ella a los propios obreros.

Resulta muy curioso que George Lucas se inspirara en esta malvada androide, la nueva Eva mecánica que trae el pecado a los hombres, para crear a su inocente e ingenuo -a la par que soberbio y pedante- C3PO. Por cierto, hay los que razonan una supuesta homosexualidad de C3PO precisamente por proceder de una androide femenina... Aunque con mucho peor genio.

Progreso y horror

La figura del científico malvado, como hemos señalado, estaría muy presente en la ciencia ficción pulp. Antes de la primera guerra mundial, la humanidad tenía una actitud en general positiva ante el desarrollo de la tecnología y la ciencia. Pero el asesinato masivo e injustificado de millones de inocentes durante esa guerra cambió por completo la visión que se tenía del progreso. El progreso puede destruir a la humanidad.

Y es cierto. El progreso en manos de figuras como Hitler, o el Káiser Guillermo, o en manos de despiadadas multinacionales y corporaciones, o de políticos corruptos o millonarios ambiciosos, están destruyendo al planeta Tierra. ¿Pero es un problema de la ciencia y tecnología en sí? ¿O más bien de cómo se está utilizando? Me niego a volver a vivir en la edad de piedra, o en la Europa medieval, o incluso en el siglo XIX. La tecnología podría ayudarnos a vivir en un paraíso sobre la Tierra.

Amor

Cuando hablemos de Interestelar de Nolan podremos valorar el papel del amor como fuerza universal del cosmos... Fritz Lang se limita a mostrarlo como la solución a los problemas sociales. El amor terminará con la lucha de clases... ¡Y lo dice Fritz Lang a los pocos meses de que Hitler tomara el poder!

Si hay algo utópico en Metropolis es precisamente su final. Porque también es un mensaje político: La humanidad necesita un “mediador” entre la “mente que crea y las manos que construyen”. Por supuesto, la propaganda nazi trató de presentarse como ese mediador, aunque, por supuesto, eso no fue culpa de Fritz Lang.

En general políticos y sindicalistas tratan de presentarse ellos mismos como esos mediadores entre trabajadores y empresarios. Pero, "creadores del mundo", pensad por un momento: Hoy en día, la mayoría de los verdaderos creadores ¿no son las manos que construyen? Que se lo digan a pintores, músicos, diseñadores, programadores, emprendedores en general... ¿Qué crean los banqueros, especuladores e inversores…? Crean dividendo, es verdad, pero a costa del trabajo de otros. De hecho, la tecnología podría permitir que las manos que construyen y no crean fueran androides, robots, máquinas... y que la humanidad se dedicara a crear.

Metrópolis es una grandisima película. Marcó un antes y después en la ciencia ficción. Dos terceras partes del metraje son, en mi opinión, sublimes, insuperables. ¡Algunas escenas, sencillamente inolvidables!

Pero la solución que da... El final que da... En mi humilde opinión no está a la altura del resto del film. Sé que no soy nadie para criticar a un grande como Lang, pero el mensaje de la película es el que es.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Metrópolis? ¿Qué te ha parecido?

metropolis de Fritz Lang

Ficha de la película:

Metrópolis

  • Título original: Metropolis
  • Director: Fritz Lang
  • Fecha de estreno: 1927
  • Productora: UFA
Si te ha gustado, comparte:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.