Bel Riose y Belisario: La mano muerta

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El relato de El general en Fundación e Imperio.

Continuamos con esta entrada la serie que estamos haciendo sobre Fundación, que iniciamos con la entrada La psicohistoria, ¿es posible?  El general Bel Riose es el protagonista de la novela corta La mano muerta, escrita por Isaac Asimov en 1945 e incluida como El general en el libro Fundación e Imperio, publicado en 1952.

La psicohistoria había calculado la inevitable caída del Imperio Galáctico y, también, que la única manera de reducir drásticamente los años de barbarie que seguirían a su caída, sería estableciendo dos fundaciones en cada extremo de la galaxia.

Relato a relato, Isaac Asimov nos mostrará varias de las crisis Seldon, donde el futuro de la Fundación estaría en peligro. Pero el propio determinismo histórico forjaría a los líderes que necesitaría la Primera Fundación para ir sorteando cada una de esas crisis.

Como explicamos en la anterior entrada, nada puede contra ese determinismo. Los héroes de la Fundación creen que actúan con libre albedrío, pero su actuación estaba prevista casi milimétricamente por la psicohistoria.

Antes de que El Mulo logre romper las predicciones de Seldon, con un factor que el gran matemático no podía haber previsto, otro importante personaje lo intentará y luchará con ahínco contra la Mano Muerta: Bel Riose.

Bel Riose

Una mano muerta nos empujaba a todos, al poderoso general y al gran Emperador, a mi mundo y al mundo de ustedes: la mano muerta de Hari Seldon.

La historia de Bel Riose es ciertamente trágica. Era el último gran general de lo que quedaba del Imperio Galáctico de Trántor, reducido al rico sector central de la galaxia, pero aún poderoso. Fue el único que comprendió la importancia de la Fundación y que, en lugar de ambicionar el trono, como harían muchos otros generales imperiales antes y después que él, buscaba la gloria en la conquista. Quería engrandecer un Imperio ya en clara decadencia.

Bel Riose conocía de Seldon y de la "magia" de la Fundación. Ninguna fuerza podía contra ella por el peso del determinismo histórico. Quiso responder el general con una dosis de libre albedrío, de la mano de naves espaciales, soldados y cierta arrogancia y soberbia.

Ganó batallas, destruyó las flotas rivales y pronto se encontró a las puertas de conquistar Terminus, el planeta-capital de la Fundación. Era un brillante estratega y muy popular entre sus tropas. Es muy comprensible que el emperador, Cleon II, el último emperador fuerte, temiera su ascendente carrera.

Isaac Asimov

Belisario

Más interesante que Bel Riose es el personaje histórico en el que se basó Asimov para crear al general. Fue otro general de otro imperio. Belisario, general del emperador romano Justiniano en el siglo VI. Entonces el Imperio romano había perdido parte su anterior grandeza. La época de los césares que dominaban todo el Mediterráneo ya había pasado y las provincias occidentales, incluida Italia y la propia Roma, habían caído en manos bárbaras.

Justiniano, decidido a restaurar las fronteras del viejo imperio, encargó a Belisario conquistar las provincias occidentales. Así, con pocas tropas y pocos recursos, primero el brillante estratega destruyó el Reino de los vándalos y recuperó Cartago y el norte de África. Poco después, cruzó a Sicilia y guerreó contra los ostrogodos, reconquistando casi toda Italia, incluyendo la antigua capital imperial Roma.

Los ostrogodos, impresionados por su tremenda capacidad y valor, le ofrecieron la corona imperial. Y Belisario -y aquí es donde se complica el relato- supuestamente la aceptó sólo para tender una trampa a los líderes germánicos y completar la conquista de Italia.

Lealtad o traición

Esta jugada no sentó nada bien en la corte en Constantinopla. Justiniano retiró su apoyo a Belisario y le ordenó volver inmediatamente de Italia, temeroso de su popularidad. En ese sentido, tuvo más suerte que Bel Riose.

La historia de Belisario no termina ahí. Luchó contra los persas y tras salvar al Imperio en su frontera más peligrosa, volvió a Italia. Allí se encontró de nuevo con las sospechas del Emperador. Justiniano no le enviaba ni suministros, ni refuerzos, así que casi perdió todas sus conquistas anteriores y, finalmente, fue reemplazado por un general eunuco (y que por tanto, según las costumbres de la época, nunca podría aspirar al trono).

Ya anciano, sus enemigos lograron enviarlo a prisión. No obstante, entonces, el también anciano Justiniano le indultaría.

Las leyendas medievales narran que el envidioso emperador ordenó arrancarle los ojos y le había obligado a pedir limosna por las calles de Constantinopla. Es muy probable que fueran eso, simples leyenda.

El destino del Emperador

Espero no haberos aburrido con la historia de Belisario. Muy probablemente Asimov se inspiró en el Belisario descrito por Robert Graves en su Conde Belisario, para presentar a un incorruptible Bel Riose en un Imperio dominado por la corrupción y el nepotismo.

Pero la idea transmitida por Asimov en La mano muerta, es interesante. ¿Qué es lo que mantiene fuerte a un emperador? ¿Por qué era fuerte Cleón II? Para Asimov es evidente. Cleón II era fuerte porque no toleraba súbditos fuertes. Un emperador débil que tuviera generales fuertes terminaba perdiendo el trono, porque éstos, conscientes de su fuerza, intentarían usurpar la corona. Así lo demostraba la historia del Imperio Galáctico -y la historia del Imperio romano-. Pero un emperador fuerte tampoco podía permitirse generales fuertes, porque evitaría con toda su fuerza que le sucediera lo que les había pasado una y otra vez a sus predecesores. Por tanto promocionaría solo a servidores incompetentes y manejables y eliminaría a todo aquél que pudiera hacerle sombra.

¿Y si el emperador y el general fuerte son la misma persona? ¿Se preguntaban en el relato? Pues tarde o temprano el general-emperador tendría que regresar a Trántor para evitar una nueva rebelión de algún general que quisiera aprovecharse de su ausencia. Como dije más arriba, la historia del Imperio romano está también plagada de ejemplos al respecto. Y más de uno y de dos y de tres emperadores murieron a manos de un soldado descontento, o de una flecha "perdida" en el campo de batalla.

Incompetencia y miedo

¡Cuántas veces en el mundo laboral vemos cosas parecidas! Muchas veces se promociona a incompetentes, a serviles o a enchufados, mientras la gente más válida es apartada, ignorada o incluso humillada.

La cultura del enchufe, del favor, del hoy por ti y mañana por mí, junto al servilismo, el peloteo son rasgos, para Asimov, de decadencia. Yo creo que son conductas bastante generalizadas en España. En las empresas de este país, en la administración, en los partidos y sindicatos... Es un funcionamiento, de arriba a abajo completamente corrompido y decadente. Y, al final, los que pagamos el precio de tanto robo y nepotismo somos la mayoría, que sufrimos un modelo productivo arcaico e ineficiente.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído Fundación e Imperio? ¿Qué te ha parecido?

Fundación e imperio

Ficha del libro:

Fundación e Imperio

  • Título original: Foundation and Empire
  • Autor: Isaac Asimov
  • Fecha de publicación: 1952 (la Mano Muerta en 1945)
  • En España: Debolsillo, ISBN 9788497595018
  • Premio Hugo (1966) a "la mejor serie de ciencia ficción de todos los tiempos".
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