Cita con Rama. Arthur C. Clarke en estado puro

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El primer contacto de la irrelevancia.

Siendo un blog llamado Thalassa –planeta donde transcurre Cánticos de la lejana Tierra-, hacía tiempo que debía una entrada a una obra del prolífero Arthur C. Clarke, maestro de la ciencia ficción dura. He elegido para ello Cita con Rama, libro muy premiado, publicado en 1973 y convertido en la primera parte de una saga que el propio Clarke retomaría en 1989.

Arthur C. Clarke era un amante del rigor científico. En sus libros vemos descripciones técnicas que tratan de dar una base realista a su ficción. Reconozco que la ciencia ficción dura a más de un lector le puede resultar un tanto tediosa, sin embargo, Clarke siempre intenta que sus descripciones, aunque llenas de rigor, no supongan una dificultad a la lectura.

Con Cita con Rama lo logra. El libro resulta sencillo de leer y las descripciones que tenemos, nos las encontramos narradas por los astronautas de la misión de exploración. Así que, aunque realistas, dejan mucho espacio para la imaginación.

Rama y Sita

En 2077, un asteroide destruyó Padua, Verona y Venecia. Esa catástrofe pone en alerta a la humanidad que decide crear un sistema de detección y defensa de asteroides para evitar futuros dramas. Sin embargo, éste sistema, Proyecto Vigilancia Espacial,  hará un descubrimiento que, como dice Clarke “ninguno de sus diseñadores habría sido capaz de prever jamás”.

Los astrofísicos llamaron Rama al cuerpo que descubrieron, por la sencilla razón de que hacía tiempo que habían agotado el panteón grecorromano y en ese momento usaban el hindú. Así mismo, la sonda que realizará un primer contacto con él será llamada Sita, la mítica esposa de Rama. No deja de ser poético.

Rama es el séptimo avatar (encarnación) del dios Vishnú. Nace ante los ruegos de un rey hindú que no tiene hijos. Su esposa se llamará Sita, encarnación a su vez de la diosa Laksmi, eterna esposa de Vishnú. Durante su infancia y adolescencia Rama se cría como un príncipe mortal, desconociendo su verdadero propósito, enfrentarse a Ravana, señor de los demonios. Pero Ravana secuestrará a Sita y provocará con éste acto que se desencadene la misión divina de Rama. Así, Rama acudirá con un ejército de monos a enfrentarse y derrotar a los demonios.

Vivo o muerto

Jamás antes se había sentido Norton tan hermanado con ese egiptólogo muerto hacía tantos años. Ningún otro hombre, desde que Howard Carter se asomó por primera vez a la cámara mortuoria de Tutankamón, pudo haber conocido un momento como ése. No obstante, la comparación resultaba casi ridículamente grotesca.

Gracias a Sita y demás datos recopilados, los científicos terrestres dedujeron que Rama no se trataba de un asteroide u otro cuerpo natural, sino que se trataba de un artefacto extraterrestre. Rama es un gigantesco y perfecto cilindro hueco que gira sobre sí mismo a gran velocidad. Es una gigantesca astronave alienígena. Decidirán entonces enviar una nave tripulada para realizar un primer contacto, la Endeavour.

A partir de entonces, el libro relatará la aproximación de la Endeavour a Rama, el desembarco de la tripulación y la exploración que realizarán del interior, dirigidos por el comandante Norton.

Al no percibir ninguna señal de radio, se llega a dudar si Rama contiene vida o si está muerto, debido también a las tremendas distancias astronómicas que ha cruzado, y, por tanto, miles de años. Pero existe otra perturbadora posibilidad. Podría ser que Rama sea un cuerpo durmiente, dispuesto a despertarse en el momento preciso.

Interior de Rama

Primer contacto

Tradicionalmente la ciencia ficción ha mostrado un primer contacto entre humanos y alienígenas más avanzados, o bien como una visita pacífica de los extraterrestres a la Tierra, o en el peor de los casos con una invasión.

Desde luego es un tema muy importante, porque ese primer contacto no sólo dependerá de la actitud de la humanidad. Otra especie de la que antes no sabíamos nada también estaría involucrada. Y no sabemos nada de ellos.

Nosotros, ya de por sí, ya tenemos una buena dosis de inseguridad, miedo y precedentes históricos de encuentros en la propia Tierra de civilizaciones más avanzadas con otras que lo estaban menos… y la experiencia para los pueblos con menos tecnología no fue grato.

En el primer caso tenemos, entre muchísimos ejemplos, el relato de La historia de tu vida, de Ted Chiang, que daría lugar a la película La Llegada de Denis Villeneuve. Ambas versiones se centran en la difícil comunicación entre humanos y alienígenas, cuando éstos son morfológica y socialmente tan diferentes a nosotros. Era un tema que ya había tratado previamente el escritor polaco Stanislaw Lem, la dificultad e incluso imposibilidad de comunicarnos con una especie alienígena.

En el terreno de las invasiones, los ejemplos también son multitud. En muchos casos el colonialismo y la supremacía alienígena son elementos recurrentes. Podemos destacar, por ejemplo, La guerra de los mundos de H. G. WellsEl fin de la infancia, del propio Arthur C. Clarke, con la llegada de los superseñores.

Exploración  y sorpresas

En Cita con Rama, ese primer contacto es muy particular. La humanidad descubre la existencia de vida alienígena a través de una gigantesca astronave que parece ignorar a la Tierra, incluso que parece pasar de largo. Además, de entrada, ni siquiera se sabe si esa nave contiene vida o si, simplemente es un artefacto artificial de… ¿Exploración? ¿Transporte? ¿Un resto arqueológico de una civilización ya extinguida?

Los exploradores se adentrarán en el interior de Rama, oscuro, frío. Y poco a poco nos irán relatando sus vivencias y las sorpresas que se van a ir encontrando. La manera en la que está todo construido, todo por triplicado, les dará pie a hacer especulaciones sobre los creadores de Rama, a pesar de no encontrarse con ninguno.

Por supuesto, no voy a enumerar las aventuras que la tripulación del Endeavour irán viviendo dentro de Rama. Pero sí hay una circunstancia presente en todo el libro y que no deja de intranquilizar e incluso sorprender a los humanos.

Adiós al antropocentrismo

Rama parece ignorar la Tierra. Atraviesa el Sistema solar y no repara en la presencia de vida, y de vida, además, inteligente. Es, sin duda, un golpe para el orgullo humano. Todas nuestras ideologías, historia, filosofía, religión… está construida sobre un estricto antropocentrismo. La humanidad es el centro de todo y todo transcurre en torno a la humanidad.

Desde luego el desarrollo de la cosmología ha ido, con más o menos éxito, rompiendo esa creencia. Primero demostrando que la Tierra no era el centro de la creación, ni siquiera el centro del sistema solar. Y luego pudimos comprobar que nuestra modesta estrella está en un alejado brazo de una galaxia mediana. Esa galaxia gravita en torno a otra galaxia más grande. Y junto a otras galaxias formamos parte de uno de tantos cúmulos de un universo. Un universo para muchos, infinito.

Rama fue descubierta en el libro casi por casualidad. Si un asteroide no hubiera destruido parte de Italia, el Proyecto Vigilancia Espacial puede que no se hubiera puesto en marcha a tiempo y por tanto, Rama no hubiera llamado la atención a los humanos y hubiera pasado, muy probablemente, desapercibida.

Pensar que para una civilización super-desarrollada, los humanos no somos otra cosa que insectos a los que no prestar atención, es una idea que rompe con nuestro natural antropocentrismo. Pero bien podría ser así.  Quizás una civilización más avanzada no querría interferir en nuestro desarrollo, como marca la Primera Directiva de Star Trek. O simplemente no les interesamos.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído Cita con Rama? ¿Qué te ha parecido?

Cita con Rama cover

Ficha del libro:

Cita con Rama

  • Título original: Rendezvous with Rama
  • Autor: Arthur C. Clarke
  • Fecha de publicación: 1973
  • En España: Edhasa, ISBN 9788435021524
  • Premios (entre otros):
    • 1973, premio Nébula a la mejor novela
    • 1974, premio Hugo a la mejor novela 
    • 1974, premio Locus a la mejor novela 
    • y premio John W. Campbell Memorial de 1974.
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