Polémica en el USS Callister

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¿Víctimas y verdugos, tópicos o críticas?

Hemos visto el primer episodio de esta cuarta temporada de Black Mirror. Su comienzo ha sido fuerte, con una importante bofetada a los fans de Star Trek -entre los que me incluyo-. USS Callister, que comienza como si fuera un homenaje a las míticas aventuras del capitán Kirk, pronto nos enfrenta a un brillante y sádico programador informático dispuesto a torturar a todos los que en la vida real le hacen la vida imposible.

Acoso contra Robert Daly

Robert Daly es un brillante programador informático co-creador de un juego multijugador espacial de realidad virtual llamado Infinity. Sin embargo, aunque el trabajo le ha propiciado una vida acomodada, también le supone su peor sufrimiento. En el trabajo, pese a su posición, sufre burlas e insultos. Y su socio, James Walton, que ejerce como único líder, le menosprecia, le insulta y le trata como una mierda.

Al comienzo del episodio, se incorpora a la plantilla una joven programadora, Nanette Cole, que abandonó su anterior puesto de trabajo por sufrir acoso sexual. Cole admira sinceramente el trabajo de Daly por sus virtudes como gran programador. Pronto Walton comenzará a intentar ligar con Cole. Y otros miembros de la plantilla, mientras ríen las "gracias" a Walton, aconsejan a Cole que se aleje de Daly por ser éste un "mirón".

Un psicópata al frente del USS Callister

Y entonces comenzaremos a descubrir la verdad sobre Daly cuando éste compruebe que la admiración de Cole se enfría ante las babas "seductoras" de Walton y, sobre todo, las advertencias de otras trabajadoras.

Porque hasta ese momento empatizamos con el pobre genio. Parece que en el mundo de la informática y los desarrollos tecnológicos abundan los genios creadores que son manipulados, utilizados e incluso robados, por brillantes cara-duras con menos ideas de programación, pero con más capacidades de comunicación y marketing. Daly es uno de tantos talentos subordinados al Bill Gates o Steve Jobs de turno.

Pero Daly no es trigo limpio. Toda su frustración, todo su complejo de inferioridad, todo el acoso laboral sufrido, se ha materializado en una versión alternativa de Infinity, donde él es el capital de la nave de la Flota estelar USS Callister y sus compañeros de trabajo han sido digitalmente clonados para ser su tripulación. Daly usa su posición como capitán de la nave para torturar, humillar y vejar a esta tripulación clonada que conservan sus recuerdos y personalidades del mundo real.

Despechado, Daly consigue una muestra de ADN de Cole para incorporarla como un nuevo miembro de la tripulación del USS Callister. Pero el clone digital de Cole no se resignará a ser un juguete a manos de Daly.

Denuncias ciertas y no tanto

Hay varias críticas y denuncias presentes en el episodio USS Callister que son muy ciertas.

Ciertamente el mundo de la ciencia ficción ha sido tradicionalmente territorio de hombres. Y sí, reconozcamos que un porcentaje de fans cumplen el perfil de hombre joven, con problemas de socialización, y con mucha frustración sexual. Un porcentaje. Yo mismo en mi post-adolescencia pasé por una etapa parecida. Pero extender ese tópico a todos los fans de ciencia ficción, frikis, informáticos... Es tirar de prejuicio. Tirar de estereotipo.

Ciertamente la ciencia ficción ha sido un terreno muy machista. Muchos autores no han dudado en cosificar a las mujeres. Esta situación sigue dándose hoy en día. Aún hace poco vi un video de youtube donde el autor hacía una clasificación de las mujeres más sexys de las películas de ciencia ficción. Y aunque el youtuber comenzaba el video tratando de justificarse, toda la pieza no dejaba de rezumar machismo (y también homofobia, por cierto).

Pero también sería injusto ignorar a las cada vez más mujeres que están luchando por romper la ciencia ficción como patrimonio de los hombres. Tanto autoras, muy brillantes, como fans.

USS Callister 2

Star Trek y el machismo

¿Era Star Trek, en concreto la serie original, machista? Desde luego era una serie producto de su época. En muchísimos aspectos, como expliqué en mi entrada, era muy avanzada, aunque ciertamente también recogía los prejuicios de los EEUU de los años 60, entre ellos el machito capitán Kirk con mujeres con poca ropa derritiéndose en su presencia.

Por cierto, y a costa de causar polémica, determinadas acciones que hoy son claramente una cosificación de la mujer, entonces tenían otra lectura. El uso de las minifaldas en las mujeres, por ejemplo, en los años 60, era más identificado con la libertad sexual de las mujeres que luchaban por vestir y hacer lo que querían, rompiendo con la hipocresía conservadora que las obligaba a vestir completamente tapadas. Por supuesto, los productores de Hollywood vieron que esas mismas minifaldas eran un filón para atraer público masculino.

Para mí, es cien veces más grave la innecesaria y absolutamente machista escena en ropa interior de Alice Eve, rodada por J. J. Abrahams en Star Trek Into Darkness en 2013. Sin por ello justificar el machismo presente en la Serie Original.

Más grave

Y también es más grave que en USS Callister se pase por encima del acoso sexual que viven miles de mujeres cada día en sus puestos de trabajo, hasta el punto de normalizarlo.

El problema en USS Callister no es que Cole tuviera que dejar su anterior trabajo porque su jefe la acosaba sexualmente. Tampoco, que el CEO de su actual empresa, Walden, intente acostarse con ella usando su posición como superior. (Y que eso se vea con gracia y sorna por otras trabajadoras) Y mucho menos que Cole tenga miedo porque unas fotos suyas íntimas podrían destruir su carrera. Todos estos elementos por si solos darían para un episodio de Black Mirror. Pero en USS Callister se normalizan, incluso son motivo de gracia.

Así, el capítulo se centra en un nerd que sufre acoso laboral. Pero da igual, proque en secreto se ha convertido en un torturador psicópata.

Víctimas y verdugos

Daly es una víctima del ambiente laboral tóxico que sufren decenas de miles de trabajadores en sus puestos de trabajo. Cierto que no será el primer acosado que terminan perdiendo la cabeza y cometiendo terribles crímenes.

Pero también hay muchas otras personas acosadas que terminan de otras maneras igual de dramáticas, pero menos mediáticas: suicidándose, o en psiquiátricos, o alcoholizados, o simplemente completamente machacados, quemados y con una vida gris y atormentada.

Al poner la lupa en la víctima que se convierte en verdugo, Black Mirror exculpa las prácticas que provocaron la psicosis de Daly y perdona a los verdaderos verdugos que han provocado tal situación con sus insultos y vejaciones. Y no hablo de los trabajadores individuales, sino Walden, el CEO, y, sobre todo, a las prácticas empresariales que alientan y propician estos ambientes laborales tóxicos.  Todo para dividir a la plantilla de trabajadores e introducir competencia.

Una última reflexión sobre Star Trek

¿Si pudiera crear clones digitales de mis enemigos para torturarles, lo haría en el universo de Star Trek?

Yo desde luego no lo haría. Star Trek es una serie cimentada sobre la bondad humana. Los protagonistas son buena gente. No son egoístas, no tienen lado oscuro. Eso ha cambiado con la última serie Star Trek Discovery. Pero el espíritu de Gene Roddenberry era muy claro al respecto. Es cierto que USS Callister lo intenta subsanar con las proclamas acerca de defender a los inocentes que hace Daly. O que los besos sean sin lengua (en respuesta al primer beso interracial entre Kirk y Uhura). Desde el punto de vista de Daly, él es un héroe que defiende los principios de la Federación y son sus tripulantes los que han cometido actos horribles.

Pero yo, ya puestos a desatar fantasias oscuras de un subconsciente reprimido, sin duda podría haber elegido muchas otras sagas más sangrientas, machistas y sádicas que Star Trek.

Porque es verdad que al reflejar los conflictos presentes en nuestra sociedad, la ciencia ficción los amplifica. Pero sólo eso. Es decir, si criticamos una saga en concreto de ciencia ficción, lo que estamos haciendo es, correctamente, criticar la sociedad enferma en la que vivimos y que ha servido de inspiración para los crímenes y horrores que se han relatado en esa ficción. Porque esos horrores ya están presentes en nuestra sociedad.

Por eso me choca que se eligieran a Star Trek para este capítulo de Black Mirror. Precisamente Star Trek es de las pocas sagas de ciencia ficción, que, con todo, nos ofrece un futuro optimista para la humanidad.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto USS Callister? ¿Qué te ha parecido?
BlackMirror cover

Ficha de la serie:

Black Mirror

  • Creador: Charlie Brooker
  • Título original del capítulo: USS Callister
  • Director del episodio: Toby Haynes
  • Fecha de estreno: 2017
  • Cadena emisora: Netflix.
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5 comentarios en “Polémica en el USS Callister

  • el 14 enero, 2018 a las 7:49 am
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    Buena crítica, aunque algunos puntos un poco subjetivos.
    Desde mi punto de vista, aunque evidentemente es una parodia de Star Trek, yo le veo una cara de homenaje, y me defino Trekkie, por cierto. La ambientación está pulida, cumple perfectamente con el guión-tipo… Lo de Daly besando a las mujeres de la nave me hizo mucha gracia porque denotaba lo exagerada que era la serie con el atractivo de Kirk, pero, como dices, era otra época. Pienso que los guionistas de este episodio conocían bien la serie, probablemente fueron fans, y por eso no creo que echen mano del estereotipo «freak que ve Star Trek». Al contrario, pienso que escogieron la serie que efectivamente es un modelo de humanismo y apología de la paz para que contrastara con claridad con las intenciones retorcidas de Daly. El episodio juega con que las cosas no son lo que parecen, que la línea entre víctima y verdugo se desvanece.
    En tu crítica aparecen atisbos de querer justificar la «psicosis» de Daly. Tengo que hacer el matiz: Daly no está psicótico. Es plenamente consciente de sus actos y no ha perdido la capacidad de juicio. Si hablamos de estereotipos, con perdón, este es uno: «los que hacen algo malo contra los demás son psicóticos». Esto es erróneo. Lo que caracteriza la psicosis es el perder la capacidad de juzgar la realidad como es y la disgregación del pensamiento. Como mucho su pasado podría justificar su psicopatía, que no es lo mismo.
    No obstante su pasado lo desconocemos, y es el espectador el que presupone lo que ha pasado. Podemos presuponer que son todos unos insensibles que se han cebado y aprovechado de Daly. Pero también podemos presuponer que Daly, igual que es capaz de hacer esas maldades en su juego con esas pobres inteligencias artificiales que son conscientes de su existencia, hará otras tantas en la vida real, pero más sibilinas porque aquí pueden tener consecuencias. Si le llaman «mirón» es por algo, podríamos pensar. Si recomiendan la lejanía de él, puede ser con motivos o puede ser por la baja calidad moral de esos compañeros. Lo cierto es que no se puede saber porque es el espectador quien escoge ante un contenido que se presenta ambiguo.
    También es un estereotipo creer que un introvertido lo es porque los demás le han tratado mal y eso hará que todo el mundo se aparte siempre de él.

    Sobre el estereotipo freak: la figura de Daly se compensa con la de Cole, informática, programadora, relativamente atractiva (ni fea ni guapa), inteligente, sabe defenderse, ha sufrido acoso pero no va vengándose de forma desplazada por el mundo, y al final es quien toma el control de la situación convirtiéndose en capitana.

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    • el 14 enero, 2018 a las 8:47 am
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      Gracias por tu aportación. La grandeza de este episodio es precisamente que da pie a distintas interpretaciones y que los espectadores de Black Mirror podemos terminar el episodio y hablar y debatir horas sacando nuevos matices y explicaciones.
      Muchas de las cuestiones que planteas me parecen muy interesantes aunque sigo pensando que se pone la lupa en una víctima que se convierte en verdugo mientras que se normaliza los acosos (tanto laborales como machistas) que se dan en el entorno laboral. Pero como comentas -y en eso sí que estoy de acuerdo- mis críticas/análisis son subjetivos. ?
      Espero contar con tus opiniones y comentarios en otras entradas del blog!!!

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  • el 15 enero, 2018 a las 12:11 pm
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    Yo le he visto también una parte de homenaje. No había caído en la carga de acoso sexual a tal escala en el episodio, aunque lógicamente se ven cosas, ni en que se nos presentara como normalizado. Imagino que podía funcionar como un espacio de profesionalidad y perfección que necesita en cierto modo ponerse en cuestión; en parte, por eso, en parte, por homenaje, habrán elegido «Star Trek». Es verdad que los personajes de la vida real merecían un castigo por acoso, penas de cárcel incluso, pero los avatares no tienen culpa alguna y lo que hace la víctima de ese acoso torturándoles en una prisión permanente va demasiado lejos. Es un episodio en que no quedan claras las cosas y sin duda es complicado tomar partido por alguna de las partes; tal y cómo entiendo yo, el discurso dominante iba en la línea de, en manos de una estructura de poder tóxico, una tecnología que recoja el ADN combinada con la información personal de la red podría provocar un ente virtual tan semejante al real que sería como ocasionar el mismo sufrimiento; al final, no vemos la diferencia entre torturar a los avatares o que se hubiera puesto a torturar a sus compañeros en plan aún más psicópata.

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    • el 15 enero, 2018 a las 1:04 pm
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      Gracias por tu comentario Javier. Como le comentaba a Trekkie1, la grandeza de este episodio es que quedan muchas cosas abiertas para la interpretación y la reflexión. Es muy interesante lo que planteas. Desde luego, en mi opinión, en el momento en que esos avatares son entes con conciencia, humanos a todos los efectos salvo el de vivir en una realidad virtual, cualquier tortura sobre ellos es eso, una tortura, siempre injustificable. No sabemos si Daly sabe que son seres con conciencia, pero si lo sabe no le importa que lo sean y en ese sentido, es una víctima que se ha convertido en verdugo, pero verdugo al fin y al cabo, jugando a ser Dios. Sin embargo, sí creo que el capítulo nos muestra que el ambiente laboral era claramente tóxico, y sí pienso que lo normaliza en la medida en que el junco se tuerce claramente hacia las barbaridades que hace Daly para ciber-vengarse.

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      • el 15 enero, 2018 a las 1:36 pm
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        De nada. Sin duda. Lo que sí es verdad que no resulta una toxicidad tan evidente. En un trabajo que tuve en el extranjero, el que podía tener un poco como superior jerárquico estaba continuamente amenazando, de manera muy autoritaria, con avisar a los superiores del programa de prácticas para que me anularan el contrato con el centro donde trabajaba; lo que habría supuesto tener que buscar billete de vuelta en nada y demás, puesto que mi estancia en el país dependía del vínculo con ese trabajo. Aquí, no veo que haya amenazas tan directas, sino que reflejan un clima tóxico más velado, más semejante a la imagen que tenemos, no he trabajado en una gran empresa para confirmarlo, de una gran empresa de tipo ejecutivo con un Steve Jobs y muchos programadores.

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