Dune: desarrollo mental y revolución árabe

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Un futuro sin inteligencias artificiales, pero con jihads

He de reconocer que mi primer contacto con Dune fue a través de la película de David Lynch. Yo era muy jovencito, y, sin embargo, me apasionó. Es verdad que los efectos especiales eran muy primitivos. Pero la historia parecía casar perfectamente con esa estética tan de Lynch. Cuando años después lei el libro, me costaba imaginarme otro Paul Atreides que no fuera Kyle MacLachlan, aunque en el texto comienza siendo un niño.

Dune marca el inicio de una ciencia ficción menos centrada en la tecnología. Más focalizada en el ser humano y la sociedad. Su autor, Frank Herbert realizaba una investigación periodística sobre el Parque Natural de las dunas de Oregón (que nunca terminaría), cuando comenzó a escribir los relatos que darían lugar a Dune. Antes de ser publicado como libro, aparecerían en la revista Analog Science Fact / Science Fiction del mítico John W. Campbell.

El Universo Conocido

La historia nos traslada al año 10.190 después del establecimiento de la Cofradía Espacial. Es decir dentro de más de 20.000 años. La humanidad se ha extendido por todo el universo (el llamado Universo Conocido) en un imperio de carácter feudal regido por el Padisha emperador que distribuye los planetas como feudos a sus duques, condes y barones.

En pasado de esta era (nuestro futuro), se desarrolló la Jihad Butleriana en el que los humanos derrotaron a las maquinas pensantes, erradicando el universo de inteligencias artificiales, robots y superordenadores. En su lugar, el ser humano ha tratado de cubrir el vacío dejado por la tecnología con un desarrollo de las capacidades mentales de algunos hombres y mujeres.

Tenemos los Mentat, hombres entrenados como computadores humanos, brillantes estrategas. Las brujas Bene Gesserit, poder en la sombre del Imperio, que realizan eugenesia positiva entre los hijos de la aristocracia en busca del Kwisatz Haderach, el hombre perfecto. O también los navegantes de la Cofradía espacial, capaces de plegar el espacio para realizar viajes siderales.

Dune: el planeta Arrakis

La trama se centra en el planeta Arrakis, también conocido como Dune.

Arrakis es un planeta completamente desértico. El único conocido donde se produce la especia geriátrica melange. Ésta especia es indispensable para los viajes espaciales. Además alarga la vida y expande la mente. Pero sus consumidores se vuelven adictos y morirían sin ella. La especia melange es el centro del Imperio, el producto más valioso, sin la cual la sociedad entera se desmoronaría. Así, la casa que controle Arrakis, controlará la producción de especia y a todo el Imperio.

La novela comienza con la trama urdida por el Padisha emperador Shaddam IV de la casa Corrino contra la casa Atreides. Los Atreides están ganando popularidad entre las demás casas del Imperio. Shaddam IV ordena a los Atreides tomar posesión de Arrakis en detrimento de la casa Harkonenn, sus históricos rivales. Cuándo éstos se confíen, los Harkonenn reconquistarán el planeta ayudados por las temibles tropas Sardaukar, ejército de élite del Padisha emperador. Así aplastarán definitivamente a los Atreides.

Ésta trama política se mezclará con las manipulaciones de las Bene Gesserit para conseguir el Kwisatz Haderach. Jessica, concubina del duque Leto Atreides y Bene Gesserit, desobedece a su orden y procrea a un hijo varón: Paul Atreides. Paul se convertirá en la única esperanza para su casa, buscando la alianza con los fremen, la población autóctona de Arrakis, luchadores feroces que odian la explotación colonial que sufren.

Dune

Dune, un planeta vivo

Frank Herbert fue capaz de construir un universo muy complejo, con ciertos elementos surrealistas, pero también muy real y creíble, lleno de detalles y sutilezas. Herbert nos presenta un trasfondo histórico, un modelo social y económico, que gira en torno a la especia melange, todo un sistema de creencias y una pléyade de grupos de presión, cada uno con sus propios intereses diferenciados.

Destaca sobre todo el propio planeta Arrakis, Dune. Dominado por su clima desértico, se convierte en un protagonista más de la novela, con su propia personalidad y carácter. Duro e inmisericorde, como se puede esperar de un desierto.

Todo el ecosistema del planeta está descrito con gran detalle y precisión: Sus dunas. Los pequeños animales que subsisten en el desierto. Todo el ciclo vital de los míticos gusanos de arena. Y los fremen. Sus tradiciones, creencias y carácter moldeados por el desierto y la ausencia de agua.

El lector pronto se da cuenta de que los fremen y su desierto está basado en el mundo árabe, sus tribus, incluso su idioma. Herbert toma muchas expresiones en árabe y las adapta al mundo de Dune: Muad'Dib de mu’addib, educador; Fedaykin de  fidāʼīyīn, guerreros o miliciano; Mahdi, Jihad... y hay muchas más. (La siguiente página web hace una relación de los términos de origen árabe presentes en Dune).

La especia y el petróleo

¿Y qué bien tan importante poseen muchos países árabes de los cuales depende la economía mundial? Exactamente, el petroleo. Igual que los fremen están inspirados en las tribus árabes, la especia "melange" está inspirada en el petroleo. En Dune, la especia permite, entre otras cosas, viajar a través del espacio. Aquí en la Tierra, el petroleo permite, entre otras cosas, viajar a través del espacio. En uno y otro universo, la economía gravita entorno a un bien escaso, que se produce en muy pocos lugares. ¡Aquellos que dominan la producción de petroleo, dominarán la Tierra!

Cuando se habla de Dune y de la especia melange, muchos académicos lo asocian al llamado "despotismo hidráulico". Es como llaman al sistema socioeconómico de las civilizaciones antiguas que dependían del agua de grandes ríos para su subsistencia. Egipto y el Nilo, Mesopotamia y el Éufrates y el Tígris... La estabilidad de estas civilizaciones estaba vinculada a las cosechas, y éstas, a que el agua fluyera de manera controlada. Esa era la tarea fundamental de los faraones y reyes de estos primitivos Estados. Su razón de existir.

Por extensión, así han caracterizado a Estados modernos donde las palancas fundamentales de la economía han sido propiedad del propio Estado, como en la URSS o en la China popular. Pero, ¿acaso la economía mundial no está en manos de las grandes corporaciones que controlan la energía, sobre todo el petróleo?

Expandir la mente usando drogas

Pero además, la especia melange tiene propiedades de las que, por suerte, el petroleo carece. Ingerir melange crea adicción pero también alarga la vida y expande la mente.

La expansión de las capacidades mentales es un factor importantísimo en Dune. Una civilización intergaláctica difícilmente podría sobrevivir a la ausencia de grandes ordenadores. Desde luego la Tierra del 2018 colapsaría si destruyéramos de golpe Internet y los ordenadores. Pero si pudiéramos tener mentats o brujas Bene Geserit, con una gran capacidad mental, capaz de desarrollar poderes hoy considerados extrasensoriales... Al fin y al cabo era lo que intentaba Walter Bishop en Fringe, expandir nuestra mente experimentando con diversas drogas psicotrópicas.

La humanidad desarrollando poderes mentales es un tema recurrente en la ciencia ficción. Herbert no es el primero que contempla una posible evolución humana en esa línea. Asimov, por ejemplo, en su Segunda Fundación, apunta a esa posibilidad. Aunque en Dune Herbert lo asocia a la necesidad de sustituir a las máquinas pensantes. Ergo, si desarrollamos la inteligencia artificial, descuidaremos nuestra evolución como seres humanos. Algo similar a lo que, en mi opinión, plantean Kublick y Arthur C. Clarke en 2001: Una odisea en el espacio con la lucha del Hall 9000 contra Bowman y Pool en el camino de la humanidad hacia el superhombre.

El super hombre, no la super mujer

Pero además en Dune, esa evolución hacia el hombre perfecto, esa búsqueda del Kwisatz Haderach, el superhombre propio de Nietzsche, se hace mediante la llamada eugénesis positiva. Es decir, las brujas Bene Geserit seleccionan a los individuos más aptos para potenciar esas características favorables con cruces genéticos. ¡Al menos no plantean al esterilización de los no aptos como defiende la eugénesis tradicional!

Por cierto, hablando de las Bene Geserit, el papel de la mujer es bastante llamativo en Dune: Fuera de las guerreras fremen, sólo las brujas Bene Geserit sitúan a la mujer cerca de una posición de poder. El imperio del Universo conocido es un lugar de hombres y para hombres. Y resulta llamativo que el Kwisatz Haderach, ese ser supremo, tenga que ser precisamente un hombre con poderes de Bene Geserit, dispuesto a cruzar barreras que ninguna Bene Geserit mujer se ha atrevido antes.

Lawrence de Arabia

Como hemos señalado más arriba, los fremen, los habitantes oriundos de Arrakis, no se benefician de la explotación de la especia melange. La tremenda riqueza presente en su planeta es saqueada por la casa o facción que tiene la administración de Arrakis a su cargo. Los beneficios del comercio con la especia repercute únicamente en estas facciones, nunca en el pueblo fremen. Es la clásica relación de una potencia colonial, como pudo ser España, Francia o Reino Unido, entre otras, que saquea sus colonias en perjuicio de la población nativa.

Sin embargo, los fremen son incapaces de unificare para luchar contra esa potencia colonial ocupante. Tiene que venir un aristócrata procedente de una de esas mismas facciones para unir y dirigir a este pueblo oprimido.

Herbert se inspira directamente en Lawrence de Arabia, el militar galés que logró unificar las tribus árabes y alzarlas a luchar contra el Imperio otomano -también regido por un Padisha y también muy corrupto y en franca decadencia- durante la Primera Guerra mundial. Lawrence y el Reino Unido prometieron un Estado árabe unificado y libre. Para ello el propio Lawrence se arabizó, adoptando el lenguaje y la forma de vida propia de las tribus árabes.

Pero como no podía ser de otra manera, era una maniobra mentirosa del imperialismo británico. Pese a las promesas realizadas, finalizada la Gran Guerra, el Reino Unido no dudó en dividirse Oriente Medio con Francia comprando a la mayoría de los cabecillas árabes con lujosos tronos en gobiernos títeres.

El fracaso de la revolución árabe

Tampoco es casualidad que Herbert se inspirara justo en el momento de escribir Dune en el mundo árabe.

En esos momentos el mundo árabe está patas arriba.  En la década de los 50 y 60 distintos movimientos panárabes y socialistas triunfan en los países árabes. Éstos movimientos buscaban liberar al pueblo árabe de la opresión de las potencias extranjeras y de sus títeres, las corruptas monarquías establecidas en la zona por las administraciones coloniales. Siria y Egipto llegarán a conformar una República Árabe Unida bajo la dirección del carismático Nasser entre 1958 y 1961, a la que también llega a federarse Yemen. Iraq y Libia también expulsarán a sus corruptos reyes.

Hay que destacar que estos movimientos eran laicos y, en un principio, buscaban modernizar sus países y terminar con la pobreza del pueblo árabe. El petroleo en ese sentido era un recurso estratégico. Sin embargo el movimiento descarrila, en parte por las rivalidades existentes entre las distintas camarillas que gobernaban en cada Estado. Para finales de los 70, en Egipto hay una dictadura militar pro estadounidense. En Iraq y en Siria gobiernan dos partidos Baas (teóricamente panárabes y socialistas) enfrentados uno contra el otro, en régimen de partido único. Y en Libia está Gadafi.

La religión en el mundo árabe

Señalaba el carácter laico de estos movimientos porque el propio Nasser, por ejemplo, fue muy beligerante contra los Hermanos Musulmanes, organización fundamentalista sunni. La propia revolución iraní, que expulsó al Sha de Persia en 1979, inicialmente tenía un marcado carácter izquierdista. Hasta el punto de que su principal organización era el Partido Comunista. Jomeini y los fundamentalistas chiitas se harían finalmente con el poder, ciertamente, pero muchos de los que lucharon contra el Sha en Teheran no eran integristas religiosos ni muchísimo menos.

Herbert vaticina que la religión jugará un papel crucial en el mundo árabe. Igual que en Dune la religión es determinante para elevar a Paul Atreides dentro de los fremen. En Dune, la Jihad de los Atreides se convierte en una fuerza unificadora capaz de conquistar al Imperio del Universo conocido. Generando, por cierto, nuevos problemas, como se explicarán en las secuelas de Dune. En el mundo real, la Jihad integrista, impulsada por las derrotas del panarabismo en los años 50 y 60, sólo ha traído guerra, muerte, sufrimiento y división entre los musulmanes.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído Dune? ¿Qué te ha parecido?

Dune cover

Ficha del libro:

Dune

  • Autor: Frank Herbert
  • Fecha de publicación: 1965
  • En España: Debolsillo, ISBN 9788497596824
  • Premios (entre otros):
    • Hugo (1966) a la mejor novela.
    • Nebula (1966) a la mejor novela.
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3 comentarios sobre “Dune: desarrollo mental y revolución árabe

  • el 7 febrero, 2018 a las 11:24 am
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    Efectviamente, Dune es un libro que, aparte de iniciar otra de las sagas míticas de la ciencia-ficción(y casi interminable), refleja temas complejos de la época en que fue escrita y de la Historia humana.
    La comparación entre la especia y el petróleo es inevitable, y correcta, ya que en ella pensaba el propio autor; lo mismo entre el mundo árabe-islámico y la cultura Fremen.
    Pero no olvidemos que el universo que describe Herbert tiene ciertas figuras arcaizantes, a diferencia de otras sagas de la ciencia-ficción, el imperio de los Corrino no deja de ser un imperio feudal, dominado por grandes casas nobles (con sus ejércitos y feudos), gremios privilegiados (la Cofradía, los navegantes, etc…) y organizaciones eclesiásticas (las Bene Gesserit son el mejor ejemplo).
    Y efectivamente, al final, el imperio de los Atreides, basado en la religión, deriva en un estado teocrático en el que al final, su propia cabeza dirigente, es considerado un dios…al menos tal y como se describe en la cuarta novela, titulada como Dios-Emperador de Dune…lo cual ya nos habla de la situación final.

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  • el 29 marzo, 2018 a las 2:55 pm
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    Que buen resumen de las ideas y líneas argumentarles de Dune. Realmente, es un libro fascinante que tiene un montón de lecturas.

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    • el 29 marzo, 2018 a las 3:01 pm
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      Cierto. Tiene un montón de lecturas, es un gran libro. Me alegra que te haya gustado la entrada.

      Respuesta

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