El cuento de la criada, opresión a la mujer y teocracia cristiana

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¿Puede darse un régimen así en Occidente?

Pronto comenzará la segunda temporada de El cuento de la criada, la serie revelación de 2017 de Hulu, que ha cosechado un sonoro éxito tanto de crítica como de audiencia. Como sabéis, está basada en el libro de Margaret Atwood del mismo nombre, publicado en 1985. La propia Margaret Atwood ha participado en la elaboración de la serie como productora.

Serie y libro

Reconozco que aún no he leído el libro. Es más, reconozco que, en mi ignorancia, no conocía de su existencia. Siempre hay el recurrente debate sobre si los libros son mejores o peores que sus respectivas adaptaciones. Normalmente gana el libro, sobre todo para los aficionados a la lectura, entre los que me encuentro. Como soy de los que se va a leer el libro, ya os contaré.

Sobre qué es lo que hay que hacer antes, leer el libro o ver la serie... Muchas veces las cosas vienen dadas y poco margen tenemos. Existe un reducto de lectores que ante el éxito de la serie, han decidido comenzar su aproximación a El cuento de la criada leyendo el libro. Pero la mayoría veremos primero la serie. Pero si empiezas la serie y te engancha y te gusta... muchos intentaremos leer la novela después, aunque ya conozcamos el desenlace. La prueba es que el libro ha aumentado sus ventas a raíz de la producción de Hulu.

Esa es la primera virtud de esta serie. Para muchas personas como yo, ver El cuento de la criada nos ha descubierto un libro que tiene más de 30 años, que los que lo han leído dicen que es muy bueno y que en España había pasado bastante desapercibido.

Y ahora la serie

Como seguramente ya sabréis, El cuento de la criada se sitúa en un futuro cercano en el que la mayoría de las mujeres son estériles. Parece que la causa de tal catástrofe ha sido la polución y el deterioro ambiental, aunque el motivo no queda claro. En este punto guarda relación con Hijos de los hombres, libro y película, donde las mujeres ya no pueden quedarse embarazadas, lo que supone la inevitable extinción de la humanidad. En El cuento de la criada, sin embargo, un grupo de jóvenes aun son fértiles. El futuro de la humanidad depende de ellas.

No obstante, estas mujeres no son libres para usar su cuerpo como ellas quisieran. Ni muchísimo menos. Y es que un colectivo de integristas religiosos cristianos ha tomado el poder en EEUU.  Han instaurado una dictadura teocrática que ha reorganiza a la sociedad en castas y ha sumido a la mujer a una condición de esclavitud.

En la República de Gilead, el nuevo estado que ha sustituido a EEUU, las mujeres han sido recluidas en sus hogares. A lo máximo que pueden aspirar es a ser Esposas de los Comandantes, la pequeña élite masculina que gobierna. Entre otras medidas brutales, las jóvenes fértiles son agrupadas en la casta de las Criadas. Cada una de ellas es entregada a uno de los comandantes. Estos comandantes ya tienen su propia esposa -estéril-, así que la criada, que incluso ha perdido su nombre, no deja de ser una productora de niños, siendo sucesivamente violada hasta alcanzar su objetivo, para entregar su hijo a la esposa del comandante y ser nuevamente asignada a un nuevo domicilio.

El posesivo

Las criadas son adoctrinadas para que acaten sumisas su papel. Pero es el miedo y la represión la que les obliga a actuar así. Aún es muy cercana la vida que tenían antes de que se estableciera el nuevo régimen. Los recuerdos de la protagonista, Offred, nos irán narrando la vida anterior que tenía y cómo se fue estableciendo la República de Gilead.

Por supuesto su nombre real no era Offred. Fred Waterford es el comandante al que la han asignado. Ella es of Fred, "de Fred". Ha sustituido a una anterior Offred que no logró quedarse embarazada, porque aunque oficialmente no se reconozca, no sólo las mujeres pueden ser estériles, también los hombres.

En la República de Gilead a las criadas les arrebatan su nombre propio, un elemento imprescindible que nos da una identidad individual. En Nosotros de Ziamatin o en THX 1138 de George Lucas, el Estado totalitario y opresor ya emplea estas prácticas para eliminar al individuo, sustituyendo nombres propios por códigos numéricos.  Además cada criada es de un comandante y se usa el posesivo para remarcar esa realidad. Ellas son propiedades. Objetos de usar y tirar. En contraste, en la sociedad igualitaria y anarquista de Anarres en Los desposeidos, de la recientemente fallecida Ursula K. Le Guin, lo que se eliminan son todos los artículos y pronombres posesivos, conscientes de que la propiedad engendra opresión e injusticia.

El cuento de la criada

Prácticas que se dan hoy en día

En un momento en el que el debate sobre la gestación subrogada está presente en España, El cuento de la criada se convierte en una demostración extrema de lo que supondría una práctica así. Mujeres cuya única finalidad es parir hijos para otras familias. Esas mujeres se convierten en mercancías, con las que se puede traficar, comprar y vender. Incluso aunque la gestación subrogada, el vientre de alquiler, aparentemente sea sin beneficios económicos y sólo por altruismo, no podemos olvidar que en esta sociedad, las mafias aprovechan cualquier oportunidad para seguir enriqueciéndose. 

Pero además, no tenemos que irnos a un hipotético futuro para conocer casos de opresión de las mujeres tan sangrantes como los de El cuento de la criada. En nuestro cristiano pasado reciente, en muchos lugares del mundo hoy en día, y en muchos hogares, a mayor o menor escala, de nuestras ciudades y barrios.

Uno de los personajes es, en mi opinión, especialmente interesante. Se trata de la Esposa del comandante Fred. Antes del establecimiento del régimen teocrático, ella era Serena Joy, una reputada activista, escritora de libros y conferenciante, que aboga por el regreso de las mujeres al hogar y contra el feminismo. Sus palabras y actos ayudarán a establecer la República de Gilead. Pero entonces ella deberá de sufrir su nueva condición. Recluirse en el hogar, dejar de escribir, dejar de expresar sus ideas. Conseguir un hijo a través de una criada se convierte en su única aspiración posible. La frustración de este personaje es evidente. Ella ha contribuido a crear la prisión en la que se encuentra. Inevitablemente me hace pensar en las mujeres que hoy en día defienden e impulsan posiciones retrógradas, sin comprender que se están tirando piedras contra su propio tejado.

Trump

En los últimos años, creo que el movimiento feminista ha tenido avances significativos. Desde luego, no estamos en la España de los años 80, ni mucho menos en los de los años 50. Por supuesto aún faltan muchísimos más avances, la igualdad salarial real, la igualdad de oportunidades, el final de la violencia de género o de los estereotipos de género... Pero toda acción siempre provoca una reacción. Trump ha sido exactamente la expresión de esa reacción en EEUU, centrando muchos de sus insultos en el colectivo de las mujeres.

Su presidencia ha coincidido con la emisión de la serie y las comparaciones han sido inevitables. Por cierto, el libro se publicó en plena época de Reagan, que también era la reacción a todos los movimientos de liberación que se dieron en EEUU en los años 60 y 70.

La gran pregunta es, ¿podría darse una regresión similar a la planteada en El cuento de la criada en un país Occidental? ¿Es Trump precisamente el inicio de esa regresión? Quiero señalar, antes de nada, que yo siempre soy bastante optimista. Quiero pensar que a Trump se lo llevará el viento. Su victoria fue más un producto de los límites de la administración Obama, que generó mucha ilusión en el cambio, pero que esa ilusión se concretó en muy poco, y de los vínculos ultraliberales y militaristas de Hillary Clinton. Es muy probable que otro candidato demócrata con un perfil más de izquierdas hubiera derrotado a Trump. Además desde el principio, las mujeres han sido muy contestatarias al presidente multimillonario. Ahora mismo se habla de que Oprah Winfrey encabece una candidatura anti-Trump en las próximas presidenciales.

Weimar

Quiero creer que, si en un país desarrollado de Occidente se intentara implantar algo parecido a Gilead, responderíamos. En El cuento de la criada, la gente también respondió, salió a la calle a manifestarse, pero no fue suficiente.

Y lo cierto es que la historia está llena de ejemplos de que los regímenes democráticos pueden caer de la noche a la mañana. Estos días he visionado otra magnifica serie, Babylon Berlin, trama policial y política en plena República de Weimar alemana. El mejor ejemplo de cómo todo puede cambiar en cuestión de meses.

Cierto que la Alemania de los años 20 y 30 arrastraba la pesada losa de las Primera guerra mundial y del militarismo prusiano, además de una economía devastada. Pero cuando Hitler fue nombrado canciller, el partido nazi, si bien era el que había conseguido más votos, estaba muy lejos de agrupar bajo su bandera a la mayoría de la sociedad alemana. Y muy pocos se esperaban lo que aconteció después. Todo fue muy rápido, los nazis fueron audaces, y los demás, fueron confiados, cobardes, miopes o soberbios.

Cuando los nazis vinieron a buscar a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista.
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata.
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista.
Cuando vinieron a por los judíos,
no pronuncié palabra,
porque yo no era judío.
Cuando finalmente vinieron a por mí,
no había nadie más que pudiera protestar.

Martin Niemöller, pastor protestante.

El papel de la mujer

Si hacemos un breve repaso a la historia de la humanidad, cuando la mujer se ha puesto en movimiento, el orden ha temblado. En la Revolución francesa fueron las mujeres la punta de lanza. La Revolución rusa comenzó el día de la mujer. Durante la guerra civil española, las mujeres milicianas jugaron un papel de primer orden. La lucha por los derechos civiles en EEUU prendió a raíz de la protesta de una mujer. En muchas luchas de trabajadores, son las mujeres precisamente las más decididas y dispuestas a llegar hasta el final.

Así mismo, la represión, la reacción y los regímenes totalitarios siempre se han centrado en apartar a la mujer de la lucha social y política, en recluirlas en el hogar. Desde la quema de brujas, hasta la prohibición de luchar en las milicias, pasando por el adoctrinamiento religioso, la violencia de género, la prostitución, el acoso sexual... Las sociedades injustas necesitan de una mujer sumisa. Por eso, es importante para toda la especie humana que la mujer se rebele.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto El cuento de la criada? ¿Qué te ha parecido?

Ficha de la serie:

El cuento de la criada

  • Creador: Bruce Miller
  • Escritora del libro: Margaret Atwood
  • Título original: The Handmaid's Tale
  • Primera emisión: 26 de abril de 2017.
  • Cadena: Hulu.
  • Premios (entre otros):
    • Emmy a la mejor serie dramática de 2017
    • Mejor guión de serie dramática para Bruce Miller en los Emmy de 2017
    • Mejor actriz de serie dramática para Elisabeth Moss en los Emmy de 2017
    • Emmy de 2017 a la mejor actriz de reparto en serie dramática para Ann Dowd
    • Emmy de 2017 a la mejor actriz invitada en serie dramática para Alexis Bledel.
    • Premio Emmy de 2017 a la mejor fotografía.
    • Globo de oro a la mejor serie, drama en 2017
    • Globo de oro a la mejor actriz de serie, drama para Elisabeth Moss en 2017.
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2 comentarios sobre “El cuento de la criada, opresión a la mujer y teocracia cristiana

  • el 16 febrero, 2018 a las 10:16 am
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    No puedo estar más deacurdo con este artículo. De hecho la crueldad de ser vasijas humanas ya existe. No solo con el debate de la gestación subrogada “altruista” sino que en países donde ya es legal tienen auténticas granjas de mujeres embarazandose y dando a luz. En publicidades de empresas que se dedican a esto se ven frases tan crueles como que si la “gestante” ( para despersonalización de la mujer) muere por complicaciones del embarazo o parto la familia que quiere comprar al niño será recompensada. Que si se comprueba que el feto viene con malformaciones a la familia comprante del niño la indemnizan también dejando a la ” gestante” a su suerte o ( imagino) obligándola a abortar. Creo que la serie se ha estrenado en un punto clave de nuestro decadente sistema capitalista y el libro, aunque durante muchos años no ha sido exitoso ahora está teniendo el éxito que se merece. Tendría que cambiarse la legislación para que adoptar sea más fácil y rápido porque ya vivimos en esa distopía en la que se venden bebés y se usan mujeres-vasija para hacerlo.

    Respuesta
    • el 16 febrero, 2018 a las 10:45 am
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      Desde luego, es vergonzoso todo lo que estás relatando. Madres e hijos como mercancias… Si son mercancía, este sistema los trata como tal.

      Respuesta

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