Snowpiercer (Rompenieves), reforma o revolución.

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El tren es el capitalismo

¿Quieres ver al Capitán América dirigiendo una insurrección comunista? Bien. No es exactamente el Capitán América. Pero sí el actor que le está encarnando en las películas de Marvel: Chris Evans. Estamos hablando de Snowpiercer (en España Rompenieves).  Además de una muy buena historia, bien dirigida y bien rodada, cuenta con un plantel de actores muy brillante. Además de Evans, tenemos al fallecido John Hurt, a Tilda Swinton o Ed Harris, entre otros. Sin embargo, pese a las muy buenas críticas, quizás en España ha pasado demasiado desapercibida.

Su director y guionista es el coreano Bong Joon-ho, que había triunfado en su país con la película de terror The Host. La película es una adaptación de una novela gráfica francesa Le Transperceneige de Jacques LobBenjamin Legrand y Jean-Marc Rochette, que desgraciadamente aún no he leído, así que no sé qué es original del papel y qué del celuloide. Por lo que he leído, la película adapta el primer volumen de la novela gráfica, aunque Joon-ho realizó bastantes cambios. Estamos ante una brillante metáfora de nuestra sociedad... y de como no, o sí, destruirla. La película no engaña, es clara y contundente. Y ese es uno de sus aciertos.

Catástrofe ecológica y el Snowpiercer

Snowpiercer nos traslada al futuro. Tratando de combatir el efecto invernadero, la humanidad provoca que la Tierra se convierta en una bola de hielo inhabitable. Sólo el magnate y visionario Wilford pudo evitar la desaparición de toda la humanidad. Había construido un sistema mundial de vías de ferrocarril y, sobre ellas, circula su gran creación: un enorme tren que funciona mediante el principio del movimiento continuo. Es el Snowpiercer. Ante la congelación del planeta, decenas de miles de personas se refugian en sus vagones. Sólo ellos sobrevivirán a la catástrofe.

Sin embargo, el tren es muy peculiar. En sus vagones se han reproducido de manera brutal, las clases sociales. De una manera mucho más visible de lo que lo son hoy en día, cuando mucha gente cree que ya no existen. El contraste en la película es más cercano al siglo XIX, para que no haya lugar a dudas. Los hay muy muy ricos, y los hay pobres como ratas.

En los vagones de cabeza viajan las clases altas, los millonarios y sus testaferros. En los vagones de cola, la mayoría de los habitantes del tren: los pobres y trabajadores. Entre medias, aquellos que permiten que se mantenga esa situación: los militares (el aparato del Estado) y otros "profesionales".

Rebelión a bordo

Curtis Everett es uno de los obreros que subsisten hacinados en la cola del tren. Ha tenido una vida muy dura y para sobrevivir ha realizado acciones incluso inhumanas. Pero ya está harto. Sabe que en el pasado ya hubo rebeliones abordo del Snowpiercer. Todas fueron derrotadas. Pero está convencido de que eso fue así porque esas rebeliones nunca llegaban al vagón del maquinista. Por eso está convencido de que ahora pueden ganar.

A través de la lucha con los guardias y el avance de los rebeldes por los vagones, nos irán mostrando los secretos que guarda el tren. Por ejemplo, la fuente de alimentación de los pobres o el contraste brutal cuando nos acercamos a los vagones de cabeza, donde no falta nada y una pequeña minoría vive en el más absoluto hedonismo.

Pero, más allá de una denuncia cristalina de las diferencias de clase, Snowpiercer me sorprendió por el retrato que hace sobre las "diferentes" izquierdas.

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Las tres izquierdas: 1. el bolchevismo

En Snowpiercer nos muestran varias visiones tradicionales de la izquierda. Cada una de ellas representada en un protagonista y cada una de ellas con unas consecuencias que se visualizan en la película.

Como hemos explicado más arriba, Curtis Everett quiere conquistar la máquina del tren. Está convencido de que las otras rebeliones anteriores fracasaron precisamente por no aspirar a controlar el vagón principal. Curtis representa por tanto a los bolcheviques y a la revolución marxista y comunista. Tomar la máquina del tren simboliza en tomar el control del Estado y hacerse con los "medios de producción".

Los marxistas criticaban a las revoluciones democráticas que se habían dado durante el siglo XIX y principios del XX de que, precisamente, éstas habían fracasado porque se habían quedado a medias. Se proclamaba la República, se concedía derecho al voto, algunas reformas sociales, pero el poder continuaba en manos de terratenientes y capitalistas. Al final eran siempre derrotadas o domesticadas. Sólo expropiando a los capitalistas, defendían los bolcheviques, podía terminarse con la opresión del capitalismo.

2. la socialdemocrácia

Gilliam es un anciano venerable. Tiene una enorme autoridad entre los hacinados habitantes de los vagones de cola. Es su líder indiscutible. Es el hilo conductor con anteriores rebeliones. Apoya y ayuda a Curtis Everett con la rebelión hasta el punto de sufrir y de quedar lisiado y finalmente fallece.

Pero llegado el momento, se descubre que Gilliam estaba en connivencia con el dueño del tren, Wildford. La rebelión, según ellos, era necesaria para eliminar población y así, alcanzar un nuevo equilibrio que beneficiaría al conjunto del tren. Revueltas y amotinamientos como mecanismo de control, válvulas de escape para recuperar el equilibrio, como narra en 1984, George Orwell o se trata de explicar en las secuelas de Matrix.

"Todos vamos en el mismo barco", es uno de los lugares comunes más utilizados. En este caso, "todos vamos en el mismo tren". Y este es muchas veces el papel de la socialdemocracia. Dice defender los intereses de los más humildes. E incluso muchos de sus dirigentes son, durante mucho tiempo, seguidos, e incluso adorados e idolatrados, por los oprimidos (véase Felipe González). Pero a la hora de la verdad, siempre anteponen los supuestos intereses "generales" y traicionan la causa de los pobres. Porque lo que sucede es que esos intereses generales suelen seer los de aquellos que detentan el poder.

3. el estalinismo o el llamado "comunismo real"

Pero esta revelación sobre Gilliam no es la única.

Wildford realmente lo que desea es que Curtis asuma su papel como maquinista. Por supuesto, Curtis no puede ser un nuevo Wildford. Su procedencia, la lucha que ha llevado, la gente que tiene detrás... Nunca podría volver a la situación anterior ahora que está al frente del tren. Pero no dejaría de ser el maquinista todopoderoso.

Y para muchas personas, eso es lo que pasó con la revolución bolchevique. Los bolcheviques querían terminar con la opresión. Pero al tomar la dirección del Estado y de la economía, sustituyeron a zares, terratenientes y capitalistas, convirtiéndose en los nuevos "maquinistas". Por supuesto, debían su posición a los revolucionarios que tenían detrás, pero tampoco pudieron terminar con la opresión y la injusticia. De hecho, como en el cuento también de Orwell, Rebelión en la granja, terminaron convirtiéndose, cuando cayó el Muro, en los actuales mafiosos y capitalistas rusos.

4. comunistas de izquierdas, anarquistas, anarco-comunistas...

Namgoong es presentado como un individualista, yonki, pasado de tuerca, radical loco... Muchas veces, desde la izquierda tradicional,  nos presentan a los izquierdistas, anarquistas, etc. con esos tópicos.

Pero es precisamente Namgoong el que da en el clavo. De lo que se trata no es de tomar el control de la máquina. Lo único que puede dar a la humanidad una nueva vida es destruir el tren. Y es precisamente lo que hace.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Snowpiercer? ¿Qué te ha parecido?

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Ficha de la película:

Snowpiercer

  • Director:  Bong Joon-ho
  • Fecha de estreno: 2013
  • Productora: Película Moho, Opus Imágenes, Stillking Films
  • Diversos premios internacionales y de la crítica.
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