La inmortalidad y el dinero: Carbono alterado

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Hace tiempo que terminé de ver la serie de Netflix de Carbono alterado inspirada en la novela de Richard Morgan. Desde entonces tenía en mente escribir esta reseña, pero hasta ahora no había encontrado una oportunidad. Tengo que decir que el cyberpunk me gusta mucho y la novela negra también, así que la fusión que ya hace el libro original en su momento me gustó. Y la serie, visualmente impecable, me parece que ha estado a la altura e incluso ha introducido diferencias bien planteadas.

Serie y libro tienen importantes diferencias. La serie hace al protagonista más empático y simpático. Y, sobre todo, le dan más relieve e importancia a los personajes femeninos como a la detective Ortega, hasta el punto de redefinir -e invertarse- toda la relación de Takeshi Kovacs con los Enviados, su hermana y la líder rebelde Quell. Han pasado 16 años desde que se escribió el libro y es verdad que en los últimos años ha habido un salto importante en el empoderamiento de muchas mujeres, y Netflix quiere mostrarse sensible a ello.

También sustituyen a Jimi Hendrix por Edgar Allan Poe. Y le dan mucho más protagonismo. Y la verdad es que el hotel/IA se convierte en uno de los personajes más interesantes y queridos de la versión televisiva. Así que sí, creo que la serie ha merecido la pena.

La inmortalidad en Carbono alterado

Un tema central de Carbono alterado es el de la inmortalidad. Gracias a la tecnología de las pilas y las fundas, el ser humano ha conquistado la inmortalidad. El mecanismo es sencillo, la personalidad y los recuerdos se almacenan en una pila digital. Cuando el cuerpo se deteriora, esa pila puede transferirse a otro cuerpo, a otra funda. Así, sólo mediante la destrucción de la pila se puede producir la muerte real. Así que, en principio, el ser humano puede vivir eternamente mientras su pila funcione bien y pueda adquirir una funda detrás de otra.

¡Y pueda adquirir una funda detrás de otra! ¡Esta es la clave! Porque en el mundo distópico, cyberpunk de Carbono alterado, no todo el mundo puede adquirir una nueva funda. A veces sólo puedes conformarte con una funda defectuosa, o una funda de una anciana artrítica cuando tu edad real es la de una niña. O un niño.

Los millonarios, llamados matusalenes, en honor al patriarca bíblico, pueden comprar todas las fundas que quieran. Es más, pueden prepararse la misma funda para sustituirla una y otra vez. Incluso hay algunos que pueden evitar la muerte real por destrucción de la pila, mediante la creación de periódicas copias de seguridad.

Altered-Carbon-Kovacs

Los efectos de la inmortalidad

Es interesante también como la serie nos muestra los efectos sociales de la inmortalidad.

Por un lado, claro, están las diferencias de clase. Los pobres aspiran a convertirse en matusalenes, pero no siempre consiguen fundas adecuadas. La mayoría terminan muriendo realmente. Los ricos, como ya explicamos, prolongan su vida secula seculorum.

Por otro lado, el Estado no esperó mucho tiempo para aprovecharse del invento de las pilas. Así disponía de un ejército especial capacitado para viajar por toda la galaxia y con cuerpos siempre preparados para el combate. Usos similares pronto se extenderían a la mafia y a los grupos mercenarios.

Es muy interesante la reacción a este avance tecnológico. Tanto los católicos, que niegan la existencia del alma en un cuerpo reenfundado. Como los Enviados, que llegan a la conclusión "ludista" de que la humanidad y la justicia social necesitan de la destrucción de esta tecnología.

Matusalen

Pero lo más "poético" de esta inmortalidad, es cómo afecta a los matusalenes. Multimillonarios que se creen dioses y actúan como tales. Unos más cercanos al vengativo dios del Antiguo testamento, otros más parecidos a los dioses griegos, llenos de vicios.

Es muy interesante la actitud fingidamente mesiánica de Bancroft dispuesto a compartir la muerte con los pobres infectados de una peste. El mismo matusalén que tiene reparos en encerrar a sus hijos en cuerpos eternamente infantiles y necesita estímulos extremos, tanto en el sexo como en los espectáculos para alimentar sus hastiadas emociones.

Vemos por tanto hedonismo, aburrimiento, hipocresía, hartazgo... La conclusión lógica de ese estado de ánimo es el suicidio. Aunque el propio Bancroft no lo recuerde.

El suicidio, pero también el estancamiento, el fin de la curiosidad, del avance, del desarrollo. Es parecido al problema de los espaciales de Asimov. Sin crisis, sin muerte, no hay avance ni progreso.

La muerte y las clases sociales

¿Sería así si se desarrollara una técnica para alargar la vida de manera indefinida? Desde luego, si se trata de una terapia de pago, privada, los que se beneficiarán serán los grandes ricachones. ¿No sucede así hoy en día? A veces la solidaridad hace milagros, pero en muchos países, conseguir un tratamiento para una enfermedad determinada, un transplante a tiempo o una operación compleja depende de la cuenta corriente del paciente.

Con una inmortalidad como la de Carbono alterado, la muerte, lo único que nos iguala a todos, porque a todos nos llega, también será una diferencia de clase. La más importante. La más injusta. Y es muy probable que los ricachones no tendrían ningún interés en compartir un privilegio tan brutal. La división de la humanidad en ricos y pobres se convertiría en algo permanente, estático, hasta derivar probablemente en dos especies "humanas" diferentes.

La inmortalidad y la muerte

¿Es la muerte necesaria o la humanidad conseguirá la inmortalidad? Es un tema apasionante muy presente en la ciencia ficción. En el famoso capítulo de San Junípero de Black Mirror se presenta este mismo dilema, aunque con una solución más "democrática" y sostenible que en Carbono alterado. La inmortalidad se alcanza no en la realidad, sino en un mundo virtual. Aunque el capítulo nos muestra una historia de amor, también nos muestra a otros habitantes de San Junípero cuya existencia eterna es hedonista y sin propósitos.

En la Battlestar Galáctica reimaginada, por ejemplo, los cylons rebeldes consideran que la perfección de su existencia no es a través de la técnica de resurrección, sino a través de la muerte y la perpetuación a través del nacimiento. Mientras que Cavil y los suyos, que reivindican su naturaleza de máquina, se agarran a la resurrección y a la inmortalidad.

El arquetipo del inmortal aburrido, hastiado, lo veremos de una manera más clara fuera de la ciencia ficción, en concreto en la fantasía vampírica. En Entrevista con el vampiro se muestra de una manera muy plástica, sobre todo en los decadentes vampiros parisinos.

Vida infinita o vida plena

El miedo a la muerte, el ansia de la inmortalidad o la búsqueda de otras vidas tras la muerte reflejan, creo, en el fondo, el mismo problema: Nuestra vida no es plena. Vivimos en un valle de lágrimas. Hay momentos de felicidad, pero en general nuestras existencias son mediocres. Llenas de dolor, de insatisfacción. Salimos de un problema para entrar en otro y las vías de escape son limitadas. Incluso mucha gente en principio exitosa, famosos o con mucho dinero, demuestran que son unos miserables con vidas desastrosas. ¿Es esto todo lo que nos ofrece la vida?

Quiero pensar que si nuestra vida fuera más plena. Llena de experiencias satisfactorias. Donde nos pudiéramos desarrollar como personas. Es muy probable que entonces viéramos la muerte como la veían nuestros ancestros más primitivos, o como la ven los animales: como parte del proceso natural de la vida.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Carbono alterado? ¿Qué te ha parecido?
carbonoAlteradoCover

 Ficha de la serie:

Carbono alterado

  • Creador: Laeta Kalogridis
  • Título original: Altered Carbon
  • Autor de la novela: Richard Morgan
  • Fecha de estreno: 2 de febrero de 2018.
  • Cadena emisora: Netflix.
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2 comentarios sobre “La inmortalidad y el dinero: Carbono alterado

  • el 20 junio, 2018 a las 1:07 am
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    A mí me ha parecido notable. Es verdad que tiene partes un tanto frías y que estéticamente no es excesivamente rompedora, pero la puesta en escena funciona y los conceptos resultan muy interesantes porque [Aviso spoilers] no tenemos un protagonista que encaje en el fondo en ninguna categoría; no es un héroe ni un anti héroe ni un villano sino alguien que está de vuelta de todo, pero a veces le puede el corazón para hacer lo correcto o hacer lo incorrecto, según sus intereses, y a la vez Laurens Bancroft dista de ser un mero señor todopoderoso, aunque tenga flexibilidad con los límites éticos, viva vinculado a la inmortalidad y tenga elementos muy oscuros acompañados de ego y toques de creerse un salvador. Incluso la inspectora Ortega y la hermana del protagonista presentan actitudes contradictorias, como cuando Ortega le quita una pila a una víctima por sus sentimientos encontrados en lo religioso y resucita por el día de los muertos a su abuela en el cuerpo de un hombre, o la hermana con ese convertirse en el lado bueno de la familia, de buscar proteger y ayudar a su hermano, prácticamente desde la inocencia, pero luego se suicida y crea montones de clones que le ponen las cosas muy difíciles a su hermano. La serie plantea además, tema religioso aparte, el concepto de la muerte como algo superado y nos hace pensar en varias cosas. Si realmente se mueven de un cuerpo a otro o si es el timo absoluto de vidas fugaces con creación y destrucción continuas. Y, aunque lo de las pilas funcionase de verdad, el duplicado por satélite no deja de ser clonarse a nivel de consciencia para que un gemelo viva tu vida, pero no te salva de morir en realidad; algo obvio que no parece importarles a los personajes y que se maneja desde la crueldad distópica corporativa más colosal mientras la idea era poder viajar a otros mundos en una época, no sabemos si la tecnología ha avanzado en ese sentido, en que era imprescindible vivir más para poder llegar a otros planetas; es una paradoja brillante.

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  • el 20 junio, 2018 a las 1:22 am
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    El tema de la muerte está en qué se busca con ella. Los personajes de Altered Carbon viven en una sociedad que ha elegido hacer de la vida eterna un «qué nada cambie», aparte de no saberse realmente si no es una ilusión lo que consideran la inmortalidad. Las sociedades no han avanzado porque fuéramos mortales, durante muchas generaciones los seres humanos hemos vivido sin cambios sustanciales, a juzgar por las pruebas arqueológicas y luego las históricas, sino porque nuestra forma de pensar fue cambiando, vimos nuevas maneras de adaptarnos al medio, no nos conformamos con vivir de una determinada forma y, aun así, las élites han ido perpetuando en gran medida su poder de padres a hijos en infinidad de países. Hoy por hoy, podríamos seguir viviendo todos en estados totalitarios si no hubiera habido gente que, pudiendo vivir sus vidas sin usar otro medio que no sea la fuerza para cambiar al poder, escogieron una elección basada en el diálogo y en los apoyos. Ser inmortal con una mentalidad de cambio y desarrollo constructivo podría hacer avanzar la sociedad a niveles inconcebibles, pero necesitaríamos gente como Quellcrist Falconer, soñadora, decidida a cambiar, que viera en la inmortalidad una oportunidad de que toda la humanidad mejore porque personajes como Bancroft encarnan el enfoque más nihilista y destructivo de afrontar la inmortalidad.

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