Doce monos. La locura y el destino.

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No es la primera entrada que hacemos en Thalassa sobre el viaje en el tiempo. Hace un tiempo escribimos sobre La máquina del tiempo de H. G. Wells y también sobre el episodio de Star Trek, La ciudad al fin de la eternidad. Tampoco será la última. El viaje en el tiempo es uno de los recursos, en mi opinión, más interesante de la ciencia ficción. Si está bien tratado. Y en Doce Monos, la película dirigida por el ex-Monty Python Terry Gilliam, lo está. Pero ademas Doce monos va mucho más allá. 

Con la excusa del viaje en el tiempo, Doce Monos trata de las enfermedades mentales, de la fina barrera que muchas veces hay entre la realidad y la locura. Y también sobre el gobierno de los científicos. Efectivamente. La tesis de Doce Monos es que el mundo está en manos de los científicos. Y no sólo en el futuro distópico de donde procede el protagonista, Cole.

Como seguramente ya sabréis. Doce monos está muy inspirada en el cortometraje francés La Jetée de Chris Marker, sustituyendo el apocalipsis nuclear -el gran miedo de los años 60 y 70-, por la plaga -el gran miedo de los 90 y 2000-. Además, está llena de referencias: a otras películas -por ejemplo Vértigo de Hitchcock-, enfermedades, personalidades, mitos y leyendas...

El Ejército de los Doce monos

Un virus letal ha destruido a la civilización humana. Parece que el responsable de la creación y liberación del mismo fue el llamado Ejército de los Doce monos, organización creada por Jeffrey Goines, el hijo de un virólogo multimillonario. Sólo unos pocos seres humanos han logrado sobrevivir a la catástrofe, escapando de la superficie de nuestro planeta.

Cole es un preso que es obligado a realizar exploraciones a la superficie. Allí recopila pruebas, animales pequeños como arañas, que permitan a los científicos recopilar pistas y datos sobre cómo vencer al virus. Al volver de una de esas misiones se le presenta la oportunidad de conmutar su condena si accede llevar a cabo una misión más arriesgada y peligrosa: Viajar al pasado, antes de la liberación del virus, para recoger pruebas que permita la salvación de la especie humana.

Sin embargo, la máquina del tiempo falla y Cole es enviado a una fecha anterior en el tiempo. Tomado por un loco, es ingresado en una institución psiquiátrica.

Realidad y locura

"La verdad es que muy pocos de nosotros somos enfermos mentales. No digo que tú no lo seas. Por lo que yo sé tú estás.... ¡estás más loco que una cabra! Pero no estás aquí por eso, no estás aquí por eso, ¡¡NO ESTÁS POR ESO!! Estás aquí por el Sistema.

¿Está Cole loco? Esta pregunta recorre toda la película. Se supone que los científicos eligieron a Cole porque tenía una mente firme y disciplinada. En 1990, cuando es ingresado en el psiquiátrico, él era muy consciente de su misión. Pero lógicamente, explicar que procedes del futuro, y que estás en 1996 para salvar al mundo, no son argumentos que pueden convencer a un psiquiatra. Las drogas suministradas en la institución mental tampoco ayudan.

¿Son útiles esas instituciones y esas terapias? El sistema psiquiátrico estadounidense, al menos el reflejado en esta y en otras tantas películas -y no será realmente muy diferente-, parece a todos los efectos una cárcel de gente que necesita ayuda. Almacenados y drogados para que no molesten a los de fuera.

Jeffrey Goines, ingresado en el mismo pabellón lo tiene muy claro: No están ingresados por estar locos. Están ingresados por culpa del Sistema. No son productivos. No son consumistas. Y por eso los tildan de locos y los encierran.

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Semmelweis

No será la única reflexión interesante del papel interpretado por Brad Pitt. También demostrará que la acusación de locura también depende de otros muchos factores.

Y pone el ejemplo del Dr. Semmelweis. Antes de que Pasteur descubriera los microbios, Semmelweis demostró empíricamente que la higiene personal podía salvar vidas humanas. Sobre todo la higiene personal de los doctores. Sus colegas no le perdonaron lo que interpretaban como una acusación de negligencia y asesinato. Así, en su día Semmelweis fue tildado de loco por los demás médicos. Murió olvidado y deprimido. Hoy, el loco es aquel que no cree en la existencia de los microbios.

Por supuesto existen las enfermedades mentales. Y en muchísimos casos el tratamiento químico es indispensable para tratar al paciente. Pero la situación que sufre la psicología y la psiquiatría en la sanidad pública no ayuda, ni muchísimo menos a dar una mejor imagen a las instituciones mentales.

Por otro lado, Doce monos no niega la existencia de los microbios como podría deducirse del monólogo sobre el Dr. Semmelweis. Basta con comprobar que el virus que destruye a la mayoría de la humanidad es muy real.

Locura a través del tiempo

Siguiendo el hilo de la película, Cole será rescatado por los científicos de su tiempo y se le dará una segunda oportunidad. Pero los viajes en el tiempo adelante y atrás irán afectando a su cerebro. Además, la psiquiatra Railly, doctora de Cole en 1990 y a la que secuestra en 1996, tratará de demostrarle que todo lo relacionado con el fin de la humanidad es una alucinación producida por una mente enferma. Y Cole, cada vez más desquiciado, enamorado de la vida del siglo XX en comparación con su realidad temporal, se lo querrá creer. Pero mientras Cole cada vez está más convencido de que no hay ni virus ni apocalipsis humano, la propia psiquiatra irá atando cabos para darse cuenta de que su paciente tiene razón.

Como vemos la locura es un aspecto esencial de la película. Distintos trastornos se sucederán por los fotogramas. Un paciente del psiquiátrico se autodiagnosticará con un "estado de divergencia mental". Cole será diagnosticado como enfermo de "esquizofrenia paranoica". La propia doctora Railly será acusada de sufrir "síndrome de Estocolmo" al defender públicamente a Cole.

La dictadura de la ciencia

“Todo el mundo acepta la “verdad” que le decimos, la psiquiatría es la nueva religión, decimos lo bueno y lo malo, lo loco y lo sano.

No seré yo quien cuestione a la ciencia y a los científicos. Hace mucho que quedó atrás el cliché de "científico loco" que quiere dominar el mundo. Sabemos que los científicos sufren la mismas presiones que sufrimos los demás, presiones económicas, ideológicas, políticas...

Doce monos, en cambio, si lanza una acusación clara y directa a la "dictadura de la ciencia". Los psiquiatras son los que deciden si somos locos o estamos cuerdos. Ellos deciden ingresarte en las instituciones mentales. Incluso clamar que no estás loco puede ser interpretado como un signo inequívoco de que sí lo estás. Pero además es un científico el que crea el virus letal, y es otro científico el que lo libera. Por último, son los científicos los que gobiernan el mundo de pesadilla del futuro.

La propia liberación de los animales perpetrada por el Ejercito de los Doce monos es un símbolo del rechazo a la experimentación con los aniamales.

La posición, no obstante, no es rotunda. La coprotagonista es también psiquiatra y en la escena final, una de las científicas del futuro viaja al pasado para conseguir la muestra pura del virus.

Casandra

Si la locura y la dictadura de los científicos es una de las patas de Doce monos, la otra pata es la, sin duda, el complejo de Casandra y la imposibilidad de alterar el destino.

Casandra, hija de los reyes de Troya, era una poderosa adivina, pero el dios Apolo, resentido porque Casandra le rechazaba, la maldijo: conservaría sus poderes de adivina, pero nadie la creería nunca. La frustración y el dolor causado al predestinar la caída de Troya, entre otras desgracias, la enloquecería.

Es un mito sobre la venganza de los hombres y el sufrimiento de las mujeres. Pero también es la constatación de que ninguna fuerza puede vencer al destino. Los científicos encargan a Cole recopilar información, pero nos vamos dando cuenta de que ha sido la propia intromisión en el pasado del protagonista la que va desencadenando los acontecimientos. Es Cole el que mete en la cabeza de Jeffrey la idea de crear el Ejército de los Doce monos. Las pintadas y llamadas telefónicas que los científicos muestra a Cole, serán realizadas por el propio Cole y por la doctora Railly. Etc.

El pasado no se puede cambiar, el viajero del tiempo ha hecho lo que ya estaba destinado a hacer. Así si el Cole de niño no reconoce al Cole adulto, no es porque la historia haya cambiado. El que ha cambiado es él, como explican viendo Vertigo.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Doce monos? ¿Qué te ha parecido?

 

 

 

12 monos cover

Ficha de la película:

Doce monos

  • Director: Terry Gilliam
  • Título original: 12 Monkeys
  • Fecha de estreno: 1995
  • Productora: Universal Studios
  • Premios:
    • Globo de oro y Premio Saturn al mejor actor de reparto a Brad Pitt.
    • Premio Saturn al mejor largometraje de ciencia ficción.
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Un comentario en “Doce monos. La locura y el destino.

  • el 5 junio, 2018 a las 6:13 pm
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    Una gran película; con complicaciones y paradojas temporales incluidas. Muy buena, y muy distinta a lo que nos tiene acostumbrado los blockbusters de la ciencia-ficción.
    Y que planteaba una preocupación muy típica de los 90, el miedo a la ingeniería genética y sus aplicaciones, que abrió la novela (y el film) de Parque Jurásico.

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