Black Mirror y Electric Dreams. Disfrutemos de las diferencias

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Las comparaciones muchas veces son odiosas

Black Mirror y Electric Dreams. Superficialmente podrían parecer dos series muy similares. Distopías, ciencia ficción. tecnología... Evidentemente están relacionadas. Y también es cierto que si algo facilitó a Electric Drems salir a antena fue el éxito de Black Mirror. Te guste más una u otra, los fans de la ciencia ficción estamos de enhorabuena. Contamos con dos series antológicas de gran calidad. Cada una pone el énfasis en aspectos distintos. Pero en cualquier caso, podemos disfrutar -y mucho- de ambas. Sin embargo, ya sabéis como es Internet. Al final mucha gente necesita comparar ambas series, incluso contraponerlas y formar bandos. Yo, en cambio, prefiero ver ambos productos, disfrutar de sus diferencias y pasar un buen rato. 

Como aficionado de ambas series, mi planteamiento era ir haciendo entradas con algunos de los capítulos que más me habían llamado la atención. Así hice, hasta el momento, con dos episodios de Black Mirror, Caída en picado y USS Callister y con uno de Electric Dreams, Safe and Sound. Hubieran sido más (y en el futuro serán más), pero como bien sabéis todos, el tiempo es un bien escaso. Sin embargo, el escritor y bloguero Esteban Bentancour, me propuso en Twitter escribir un artículo vinculando ambas series. Y yo acepté el reto.

Black Mirror no fue la primera

Desde luego, la calidad y el éxito de Black Mirror es innegable. Su emisión supuso un soplo de aire fresco. Pero no nos engañemos. No es que todo esté inventado en la ciencia ficción, pero ciertamente Black Mirror no fue la primera serie antológica de ciencia ficción.

Desde el nacimiento de la ciencia ficción, el relato y la colección antológica de relatos fue una de las vías más comunes por las que se desarrollaba el género. Antes que las novelas, en EEUU triunfaron las revistas pulp, como Astounding Stories, Amazing Stories o Wonder Stories. La radio también se convirtió en un canal recurrente. Famosa es la adaptación radiofónica de Orson Welles de La guerra de los mundos de H. G. Wells que consiguió atemorizar a miles de estadounidenses. Los programas de radio se sucedieron durante los años 40 y 50, destacando algunos como Dimension X donde también adaptaban relatos de famosos escritores de ciencia ficción como Asimov, Bradbury o Robert A. Heinlein.

El salto a la televisión no se hizo esperar. En 1949 comenzó la primera serie de ciencia ficción Capitán Video y sus Video Rangers y en 1951 nació Tales of Tomorrow la primera antológica.

Más famosa sería su sucesora The Twilight Zone de Rod Serling, conocida en España como La dimensión desconocida. No sólo trataba ciencia ficción, también se abordaban capítulos con thrillers psicológicos y fantasía. Iniciada en 1959, su calidad fue abrumadora, hasta el punto de que ha sido fuente de inspiración de prácticamente toda la ciencia ficción posterior.

También de Black Mirror.

Black Mirror

¿Tecnofobia o humanofobia?

Como sabéis, Black Mirror fue creada por el escritor y guionista inglés Charlie Brooker. Comenzó a emitirse en 2011 y su éxito está siendo abrumador. Con 4 temporadas y un capítulo especial, se ha convertido en una de la series más seguidas y que ha provocado más debate y reflexión en torno a ella. Lo cual, hasta cierto punto, contradice el mensaje de la mayoría de sus capítulos. Queremos pensar que era precisamente lo que buscaba: impacto, reflexión y debate.

Muchas veces he escuchado que Black Mirror era una serie tecnófoba. Es decir, que la serie se centra en los peligros de la tecnología. En como los inventos y desarrollos, muchos de los cuales ya están aquí, o están muy cerca, pueden suponer para la humanidad una auténtica pesadilla tecnológica. Horribles distopías por culpa de los avances. Así la pantalla negra (black mirror, espejo negro) hace referencia a las pantallas negras que cada vez más dominan nuestra vida, smartphones, televisiones, etc.

No estoy de acuerdo con ese análisis. Las pesadillas de Black Mirror no son por culpa de la tecnología en sí misma. La tecnología es esencial en cada capítulo. Cada capítulo se construye en torno a un avance tecnológico. Pero el monstruo de la pesadilla "tecnológica" es el ser humano que crea, usa y abusa de esa tecnología.

Humanofobia. Pesimismo hacia nuestra naturaleza

Así, aunque cada capítulo es distinto, la moraleja es muy parecida: El ser humano es monstruoso. Y no se trata de un humano del futuro, diferente a nosotros. Se trata del ser humano de hoy en día el que, según la vision Brooker, interacciona con esa nueva tecnología. Y son nuestros miedos, egoísmos, obsesiones y odios actuales los que se expresan en cada capitulo. Así, el horror que nos muestra en cada entrega, ya existe hoy en día. Y, por supuesto, no deja en buen lugar a nuestra especie.

El capítulo más explicito es, sin duda, Black Museum. Pero este esquema se repite en todos los episodios. Desde The National Anthem (cómo usamos las redes sociales); hasta Metalhead (quién creó y programó a los perros mecánicos asesinos); pasando por The Entire History of You (celos, frustraciones maritales, machismo), Be Right Back (la dependencia emocional, la soledad), etc.

San Junípero

Incluso San Junipero, que es de los pocos que podría decirse que tiene un final feliz, el drama no lo aporta la tecnología novedosa de ese capitulo (la inmortalidad a través de cargar nuestra conciencia en una realidad virtual), sino las propias imperfecciones de la humanidad ante ese impresionante avance.

Detrás de una hermosa historia de amor, tenemos una mujer que quedó parapléjica por culpa de la incomprensión de sus familiares ante su orientación familiar, la misma familia que la condenan a seguir sufriendo. Y a otra mujer, enferma terminal, sufriente, que no se atreve a romper con su pasado, su tradición y los deseos de su marido hace tiempo muerto. Los personajes de este episodio sufren una vida frustrante, infeliz. Como por desgracia, mucha gente del mundo real.

No sólo las protagonistas. Recordemos a muchos huéspedes de San Junípero que pasan su inmortalidad experimentando, "viviendo", experiencias cada vez más extremas, buscando emociones más fuertes, que llenen una vida (o una muerte) vacía.

Y así, lo importante de la black mirror no es la pantalla negra, sino lo que vemos en su reflejo. ¿Y qué vemos? A nosotros mismos.

Pesimismo. Mucho pesimismo sobre la especie humana. Brooker cree que la tecnología, en lugar de darnos la oportunidad de cambiar el mundo y mejorarlo todo, se limitará a dar un nuevo cauce a todo lo monstruoso que ya llevamos dentro. La humanidad es la víctima, pero sobre todo es el verdugo.

¿Y Electric Dreams?

Philip K. Dick's Electric Dreams, la serie de Amazon, parte de los relatos del gran escritor de ciencia ficción Philip K. Dick. Dick fue un escritor muy productivo y dejó un gran número de relatos, novelas cortas y novelas. En este blog ya le hemos dedicado entradas a algunas de sus obras más significativas como Ubik, Los tres estigmas de Palmer Eldritch o ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, el libro en el que se basó Riddley Scott para hacer Blade Runner. Y haremos más, porque es un autor que a mí personalmente me gusta mucho.

Dick estaba obsesionado con la frontera entre lo real y lo irreal, lo material y lo espiritual, la opresión y la libertad. Su obra juega con estos conceptos en entornos siempre lisérgicos.

La complejidad de las obras de Dick, normalmente con capas y capas de realidad e irrealidad y muchas reflexiones filosóficas, dificulta su adaptación a los medios audiovisuales. Aun así, las adaptaciones de sus obras al cine son bastante abundantes. Pero algunas son más fieles que otras. Así, por ejemplo, la mencionada Blade Runner es muy diferente al libro.

Una gran virtud de Electric Dreams ha sido, precisamente, que sí ha respetado la memoria de Philip K. Dick. Son muchísimas las diferencias de cada capítulo con respecto a los relatos. Pero, en mi opinión, han logrado transmitir los pensamientos de Dick, su complejo universo y su filosofía.

electricDreams img

La diferencias de Black Mirror y Electric Dreams

Y, precisamente, en la filosofía y pensamientos de Dick radica la gran diferencia entre Black Mirror y Electric Dreams.

Electric Dreams nos plantea reflexiones psicológicas y filosóficas usando para ello diferentes entornos de ciencia ficción. Y en cada capítulo, en cada relato, las reflexiones y conclusiones son diferentes -aunque obviamente puedan tener elementos comunes-, así como el trasfondo construido para contar la historia. La tecnología suele ser muy secundaria y cada capitulo se centra en las preocupaciones de Dick: indagar sobre lo que nos hace humanos, sobre el alma, lo real e irreal, la opresión de la sociedad, la lucha por la libertad, la muerte, las drogas, la manipulación y la mentira...

Así tenemos a un hombre que resiste hasta la muerte ante un Estado totalitario y una sociedad idiotizada; un alienígena que demuestra ser más humano que su huésped; telépatas temidos y odiados y, a la vez, utilizados y manipulados; un hombre mediocre, cuyos sueños naufragan a manos de una mujer sintética que lucha, con más consecuencia, por ser libre; la confusión entre sueño y realidad en una persona devorado por el dolor y la culpa... y así podríamos seguir.

No digo que algunas reflexiones no estén presentes en ambas series, pero el enfoque es diferente. En Elecric Dreams no hay un hilo conductor tan marcado como en Black Mirror, ni un axioma inmutable sobre la mediocridad de la humanidad. Incluso, de cuando en cuando, estas adaptaciones de Dick nos aportan algún rayo de esperanza, a través de algunos valores humanos que ciertamente no siempre resultan vencedores, pero al menos plantan cara y luchan.

Una y otra

Como señalé al comienzo de la entrada, en mi opinión  no se trata de Black Mirror o Electric Dreams, sino mas bien Black Mirror y Electric Dreams. A cada uno le puede gustar más o menos una u otra. Y en cada una puede haber capítulos mejores y peores. Quizás  (¡quizás!) el amante más clásico de la ciencia ficción disfrute más con Electric Dreams y un perfil más millennial preocupado por el impacto de la nueva tecnología conecte más con Black Mirror.

Pero mientras ambas series sigan en antena, los amantes de la ciencia ficción, la distopía y la reflexión estamos de enhorabuena.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Black Mirror y Electric Dreams? ¿Qué te han parecido?
BlackMirror cover

Ficha de la serie:

Black Mirror

  • Creador: Charlie Brooker
  • Fecha de primera emisión: 4 de diciembre de 2011
  • Cadena emisora: Netflix.
  • Premios (entre otros):
    • En 2017, premio Emmy a la Mejor película de televisón o miniseerie por San Junipero.
    • También em 2017, premio Emmy al mejor guión de película de televisión o miniserie a Charlie Brooker por San Junipero
    • Premio Emmy Internacional en 2012 a la mejor película de televisión o miniserie.
electric-dreams

Ficha de la serie:

Sueños eléctricos

  • Creador: Ronald D. Moore
  • Título original: Philip K. Dick's Electric Dreams
  • Escritor de los relatos originales: Philip K. Dick
  • Fecha de primera emisión:  17 de septiembre de 2017.
  • Cadena emisora: Amazon.
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