Los replicantes y las fotos

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Recientemente he estado leyendo el genial libro de Jesús Alonso Burgos, Blade Runner: lo que Deckard no sabía, muy recomendable para todos los amantes de la película. Aparte de valorar las distintas versiones del film, o profundizar en el mensaje de la película, la simbología, etcétera, el autor entra a valorar la relación de los replicantes con las fotos. Una relación que, desde luego, es vital para entender quién es realmente Deckard, pero que desde luego, hoy en día, con la proliferación de la fotografía digital y el desarrollo de Photoshop, tiene una amplitud mucho mayor.

Entre otras reflexiones, Burgos plantea la siguiente idea:

Las fotografías fascinan a los replicantes porque les proporcionan un pasado que nunca existió, certezas a las que agarrarse, recuerdos con los que soñar.

A lo que añade:

Y por eso mismo también nos fascinan a nosotros, coleccionistas nostálgicos de una historia que en realidad fue de otra manera.

Los nexus-6

Como ya sabéis, en Blade Runner nos encontramos con dos modelos diferentes de replicantes. Para empezar tenemos los nexus-6 fabricados por la Tyrell Corporation. Roy, León, Pris y Zhora son nexus-6. Visualmente pueden pasar por humanos, pero han sido fabricados con muchas mejoras congnitivas y físicas, lo que les convierte en máquinas casi perfectas: más inteligentes, más fuertes, más veloces, especializadas para usos determinados (militar, trabajo pesado, sexual...). Sin embargo, su diseño genético sólo resiste durante un breve período de tiempo, cuatro años a lo sumo.

Éste modelo, tan virtuoso y que brilla como una estrella, debido a que ya nace operativo, ha desarrollado problemas emocionales serios. A diferencia de los humanos, el nexus-6 no tiene un aprendizaje emocional. Carece de infancia, de adolescencia, dos períodos esenciales en nuestra vida para aprender a socializar con otros seres humanos. Así, en esos cuatro años escasos de vida, se convierten en una bomba de relojería emocional. Toda su gran inteligencia y potencialidad, se ve frustrada al carecer de pasado y de futuro. Roy y Pris ansiaban futuro, vivir más, para también vivir juntos como amantes. León, por ejemplo, sobre todo añoraba un pasado, aunque no dudaba en seguir a Roy.

Rachel

Pronto descubrimos que Rachel es también una replicante. Sin embargo, Tyrell, en su constante innovación le ha añadido implantes de memoria. La teoría es que con un pasado, aunque éste sea ficticio, los replicantes dispondrán de una estabilidad emocional de la que los nexus-6 carecen. Sería una de las respuestas del Dios-Tyrell a los problemas descubiertos en su anterior serie de replicantes. Además, ella está convencida de que es humana porque sus recuerdos implantados le hablan de nacimiento, infancia, familia... Así, cuando Deckard le hace pasar el test Voight-Kampff, el blade runner necesitará más de cien preguntas para revelarla como replicante. Estamos ante un nexus-7, un nuevo modelo de replicante.

León, Rachel... y Deckard, los replicantes y las fotos

Burgos tiene razón. Las fotografías juegan un papel muy importante en Blade Runner.

Así, por ejemplo, las fotos de León son cruciales para que la investigación de Deckard avance y localice a Zhora. Eso sí, con una tecnología de ampliaciones y giros 3D en fotos 2D que hoy por hoy está legísimos de llegar. Además, esas fotos son tan importantes para el propio León, que el replicante arriesgará su vida por recuperarlas. Son fotos de ellos mismos, escenas cotidianas en el hotel donde se alojan. León quiere construir sus necesidades afectivas en torno a sus compañeros, su familia.

Para Rachel, que tiene recuerdos, las fotos son la prueba definitiva y última de que esos recuerdos son reales. Así, para demostrarle a Deckard de que su test se ha equivocado, Rachel le muestra una foto en el que una niña posa con su madre. La brutal respuesta del agente destroza a Rachel que termina por deshacerse de la foto.

Pero hay otro personaje que está rodeado de fotografías. Se trata del propio Deckard. Ya en el metraje que se estrenó en los cines en 1982, podíamos ver la colección de fotos antiguas colocadas sobre su piano. Ciertamente, sobre todo hoy en día, los humanos estamos rodeados de fotos por todas partes. ¿Pero era ya una pista de que Deckard era también un replicante?

las fotos de los replicantes
las fotos de los replicantes

La época de las fotos

En mi entrada sobre Blade Runner, Amor y muerte en Blade Runner, defendía la idea de que los replicantes ya eran más humanos que los humanos que aparecen en la película. Realmente, si lo pensamos un momento, la actitud de acumular fotos es muy humana.

Desde el surgimiento de la fotografía, los humanos hemos estado obsesionados con los retratos. Pienso, por ejemplo, en los tenebrosos retratos de difuntos, tan de moda durante el siglo XIX. Antes de que apareciera la cámara personal, tener un retrato fotográfico era símbolo de prestigio social. Con la popularación de la cámara personal, se dio un primer paso en la democratización del retrato fotográfico y de las fotos en general. Mi infancia pilla justo en medio, cuando en España empezaban a extenderse entre las familias obreras. Yo, por desgracia, tengo muy pocas fotos de niño. Las típicas del bautizo y la comunión, y algún puñado más. Para alguien sin conocimientos de fotografía, aún era muy sencillo tirar el dinero en negativos velados o fotos movidas.

Ha sido con la cámara digital y, sobre todo, con el smartphone, cuando el nivel de fotografías ha alcanzado magnitudes colosales. Ya en 2011 se calculaba que en un sólo día se hacían tantas fotos como en todo el siglo XIX. Según Whatsapp, en 2017, se compartían cada día 4.500 millones de fotos, sólo en esa red de mensajería. Ese mismo año, según Statista, sólo en Instagram se subían, al minuto, más de 65.000 fotos. Vivimos en la época de las imágenes. No es casualidad que una de las redes sociales que más éxito tiene y más crece es la mencionada Instagram.

Imágenes inexactas, imágenes manipuladas

Las mejoras en Internet y los smartphones están introduciendo también el vídeo, pero la foto sigue siendo la reina porque capta justo lo que queremos captar y se puede manipular y malinterpretar con más facilidad que un vídeo.

Exacto. Por eso Burgos afirma que la foto refleja "una historia que en realidad fue de otra manera". La fotografía manipula nuestro pasado, influye en nuestro recuerdo. Tenemos recuerdos que han sido borrados por la imagen de la fotografía. Además de que hemos capturado un momento interesado. Un momento feliz. Todos sonriendo como si lo que estuviéramos haciendo fuera apasionante. Aunque en realidad estuviéramos viviendo un drama en silencio o una situación rutinaria y aburrida. Las redes sociales reforzaron esta manipulación. Mostramos lo que queremos mostrar e incluso estamos transmitiendo una imagen completamente distorsionada de nuestra vida. Photoshop y los programas de tratamiento de imágenes sólo hicieron más burda la manipulación.

No somos tan diferentes de los replicantes. Ellos también reconstruían un pasado a través de fotos. De imágenes de un pasado que no había existido y con el que recreaban unas experiencias falsas, inexistentes. Si a eso sumamos la obsesión por el físico y lo superficial que preside nuestra sociedad podemos comprobar que somos esclavos de la imagen.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Blade Runner? ¿Qué te ha parecido?

Blade Runner

Ficha de la película:

Blade Runner

  • Director: Ridley Scott
  • Fecha de estreno: 1982
  • Productora: Warner bros.
  • Premios (entre otros):
    • Premio BAFTA (1982) a la mejor fotografía, al mejor diseño de vestuarios y al mejor diseño de producción.
    • Premio Hugo (1983) a la mejor representación dramática.
    • Considerada la mejor película de ciencia ficción de la historia por The Guardian (2011)

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Un comentario en “Los replicantes y las fotos

  • el 8 diciembre, 2018 a las 7:42 pm
    Permalink

    Buen artículo; es cierto, quien ha visto la película sabe que los replicantes están desesperados por construir un pasado, por tener un antecedente, por ser humanos en definitiva, ser concebidos y no creados. Las fotos son un mecanismo para crear ese pasado, como sucede con los humanos en particular y en general, no en vano existen archivos fotográficos de empresas, estados e instituciones, que constituyen su legado.

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