Alita. El ángel que se rebela contra Dios

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Por fin he podido ver Alita: Ángel de combate. Dentro de mi infinita ignorancia, no había leído el manga original. Ahora me he puesto las pilas al respecto. Como no puede ser de otra manera, manga y blockbuster tienen notables diferencias, cada una según su naturaleza.

Manga japonés, pervertido, violento, reflexivo. Creado pensando en japoneses, y en los aficionados de la cultura nipona. Blockbuster estadounidense, más políticamente correcto, más sencillo de seguir. Creado pensando en estadounidenses (y latinoamericanos, europeos, africanos, asiáticos…). Cada producto tiene sus reglas del juego. Y punto.

Lo importante, creo, es que, como en una relación entre libro original y su versión cinematográfica, cada producto ofrezca un resultado interesante, atractivo. Si quieres el libro al 100%, lee el libro y olvídate de la película. Si quieres el manga al 100%, olvídate de la película.

Algunas diferencias detectadas (por ahora)

En cualquier caso, la versión cinematográfica de Alita —que me ha gustado y mucho—, como mínimo me ha impulsado a leer el manga original: GUNNM, de Yukito Kishiro. Ojalá todas las adaptaciones lograrán eso.

Como sabeis la dirección la llevó Robert Rodríguez, pero la producción es de James Cameron. Cameron hacía tiempo que quería desarrollar esta película. Puso el dinero, y seguramente mucho más. Quizás, sólo con Rodríguez la película hubiera sido más violenta y cruda, pero con efectos especiales menos espectaculares y sin el tono blockbuster propio de Cameron. Sin el toque sinvergüenza del director, seguramente el divorcio con el manga hubiera sido irreparable.

Es interesante el emplazamiento de Ciudad de Hierro (y Zalem). Está sobre Latinoamérica y no sobre el Sudeste asiático. La imponente catedral católica y las voces y letreros en castellano lo delatan. Cameron argumentó que para dar cierto realismo científico a Zalem, ésta debía estar flotando sobre el ecuador… Pero bien podía haber sido Singapur, por ejemplo. Es interesante que lo latino pase a ser sinónimo de multicultural. Espero que esa ola llegue a España.

Pero, por lo poco que he leído hasta ahora, la relación filial padre-hija, con reminiscencias de Geppetto y Pinocho, entre el Dr. Dyson Ido (muchos nombres se occidentalizan) y Alita es completamente diferente en GUNNM. Para empezar, Gally —el nombre original de Alita— era el nombre del gato de Ido. No hay ninguna referencia a una supuesta hija.

Y las intenciones de Ido son más turbias: Con Gally quiere construirse una chica ideal, una muñeca hermosa. La ciborg se revela contra este destino, lo que la impulsa a convertirse en una cazadora-guerrera.

Así que en GUNNM, pese a ser bastante anterior, hay más contundencia en el mensaje de empoderamiento femenino que supone el despertar de Alita. Sobre teniendo en cuenta que partimos de un manga, con su inevitable tono pervertido y cínico.

Una historia de amor

Ciertamente la película de Alita es una historia de amor. El primer amor adolescente. Ese que todos recordamos, cuando segregabamos hormonas por todos nuestros poros y la vida era tan intensa.

Hugo no es más que un cliché. El típico guaperas gamberro de buen corazón que conquista con facilidad el corazón de la adolescente. Como decía George Lucas hablando de Padme y Anakin: «Es el malo el que hace palpitar el corazón de la chica». Realmente es un tópico, pero que aun sigue recreándose en los institutos. Lo que sucede es que muchas veces ese «buen corazón» no existe y la chica, determinada por tantas historias románticas, se lleva una desagradable sorpresa… en nombre del amor.

Siguiendo los pasos de Interstelar y tantas otras obras, el amor es el motor de toda la historia. Entre Alita y Hugo, el amor filial —o el dolor por su pérdida— de nuestro Geppetto, y de su mujer. E incluso cuando Hugo prefiere su sueño de alcanzar el Paraiso, de conseguir el amor de Dios, por encima del amor de Alita.

Ángeles y demonios en Alita

Es mejor reinar en el infierno que servir en el cielo.

Lucifer en El paraíso perdido de Milton

Vector, el hombre de Zalem en la Ciudad de Hierro, parafrasea a Lucifer de El paraíso perdido. Pero Vector no es más que un lacayo de Nova. Aunque a veces podríamos pensar que Satán no deja de ser un lacayo de Yahveh.

Según la tradición, Lucifer, el favorito de Dios, el ángel más hermoso, se rebela contra su Señor. El castigo divino no se hace esperar y él y sus huestes son arrojados al Infierno. Es allí, con su cuerpo y sus alas carbonizadas, convertido en el demonio, donde pronuncia su famosa frase.

Desde luego Zalem es el ansiado cielo, todo un paraíso en la Tierra. Hugo está dispuesto a todo para ir. Y la Dra. Chiren quiere volver (curiosamente, a diferencia de Ido).

En ningún momento nos muestran la realidad de la ciudad flotante, pero se presume que es un lugar donde vive una élite muy privilegiada. De hecho yo creo que es un acierto que se mantenga el misterio sobre Zalem y no conozcamos la realidad sobre sus habitantes. Si hubiera una secuela comprobaríamos el supuesto contraste con la Ciudad de Hierro.

La analogía bíblica no termina ahí. Nova es, sin duda, Dios. Lo ve todo. Es omnisciente. El poder que rige el mundo y que castiga a los rebeldes.

Porque son ángeles los que se revelaron contra Dios. Alita es la última superviviente, pero el ejército de ángeles de la URM (Unión de Repúblicas de Marte, del planeta rojo, ¿la URSS?) logran destruir las demás ciudades flotantes. Solo Zalem sobrevive.

Pan y circo

La primera imagen de Zalem me recordó inevitablemente a Elysium. En esta película de Neill Blomkamp también se muestra una ciudad flotante reservada a la élite.

En ambos casos la ciudad flotante reproduce el esquema económico mundial más o menos vigente en la actualidad. Una minoría de la población mundial, privilegiada, que vive en lugares maravillosos (¿supervivientes victoriosos de la guerra fría?). El resto del mundo, trabaja y produce para mantener el nivel de vida de éstos privilegiados. Es muy significativo que Ciudad de Hierro sea básicamente una fábrica para garantizar recursos a Zalem, así como un vertedero a donde caen los desechos de la ciudad flotante. ¡Así es hoy el mundo! Y millones de personas son como Hugo y sueñan con ascender a las «zalems» de nuestra época.

Pero mientras que en Elysium la rebelión contra la injusticia social está presente en todo el metraje, en Alita no es exactamente así. La población de Ciudad de Hierro no se rebela. Aceptan sus vidas como la única realidad posible. Su destino. Se limita a soñar con ir a Zalem. Y mientras tanto tienen la versión del pan y circo de Alita: El motorball. Un violento espectáculo de entretenimiento de masas. Sólo los mejores campeones de este deporte pueden ascender a Zalem. Lo que allí les espera es un enigma.

Alita, al final de la película querrá cumplir el mandato de la URM, quizás más por venganza que por un sentimiento de justicia social. Pero aunque a todas luces Ciudad de Hierro es un lugar injusto, violento y decadente, no hay un cuestionamiento de lo que Vector llama correctamente «cadena trófica». Es quizás la maldición del ciberpunk.

El Ciberpunk

No soy un especialista en ciberpunk, como por ejemplo @AvedonNicholas, pero es una cierta característica de este subgénero encontrarnos con mundos tremendamente injustos, en los que, esa injusticia es resignadamente asumida. Sólo un héroe, o antihéroe, un granuja muchas veces, por circunstancias casi siempre accidentales, se ve obligado a enfrentarse a la personificación de algunas de esas injusticias.

En ese sentido es un resultado directo de la resaca política de los años 80, cuando los movimientos anticapitalistas de finales de los 60 y primeros 70 habían sido sustituidos por una ola de cinismo, individualismo e indiferencia. Reagan y Thatcher en los 80. La caída del Muro, como continuidad, en los 90.

El ciberpunk fue desarrollado a partir de autores anglosajones (siempre se menciona Neuromante de William Gibson). Es una suposición mía, pero creo que estos pioneros se inspiraron en como el capitalismo se «desarrollaba» en ciudades como Tokio, Hong Kong, Singapur… Urbes que aún hoy combinan elementos, sobre todo psicológicos, propios del pasado medieval, con lo más avanzado y robotizado del futuro.

Los ojos de Japón

No es de extrañar que, de Occidente, el ciberpunk volviera a Oriente, siendo precisamente en Japón, sobre todo a través de los mangas y animes, donde más conectara con la realidad social.

Japón es un país apasionante. Una sociedad milenaria, única, imbuida de códigos samurái y servilismo feudal. Humillada por EEUU en 1945, supo alzarse como super potencia económica a través del trabajo muy duro y la robótica. Pero desde mediados de los años 80 su economía está bastante estancada y su sociedad envejece. Además su supremacía asiática ha palideció frente a su histórico gran rival, China. Un país de tremendas contradicciones.

Hay espectadores de Alita que no se han dejado seducir por los ojazos de CGI de la protagonista. ¡Pero esos ojos son los ojos de cualquier protagonista de manga! ¿Son artificiales? Por supuesto. Pero también lo son en los manga originales —en casi cualquier manga— porque los japoneses, recordemos, tienen los ojos pequeños y rasgados, y no enormes.

Los motivos de esos ojos nos retrotraen de nuevo al final de la Seguridad Guerra Mundial y la derrota que sufrió el Imperio del Sol Naciente. Osamu Tezuka decidió dibujar sus creaciones con grandes (irreales) y expresivos ojos. Según él, para que sus lectores recuperarán la ilusión y la alegría perdida con la guerra y sus consecuencias.

O quizás era una concesión más a la humillación nacional que sufrió Japón a manos de los EEUU. El país vencedor, poblado por gente con ojos sin rasgar, con una mano lanzó la bomba atómica y mantuvo presencia militar hasta hoy en día, y con la otra impuso una constitución democrática al país. Así, esos ojos reflejarían el ideal de lo que el japonés nunca podrá ser. Un pensamiento muy ciberpunk.

El futuro de la ciencia ficción

Últimamente ha habido mucho debate sobre el futuro del ciberpunk y la ciencia ficción en general. Al final, el creador, sea escritor, dibujante, guionista… se inspira en la sociedad en la que vivimos y traslada sus creencias, esperanzas o decepciones en su creación. El ciberpunk no se superará mientras la actual sociedad no supere sus actuales miedos y temores. Los mismos miedos y temores que generaron este subgénero de la ciencia ficción.

El actual alzamiento del movimiento feminista y de la multiculturalidad en las producciones de masas son un reflejo de un alzamiento que se está dando en el conjunto de la sociedad. Y ha habido reacción contraria. Desde los que critican a la nueva Dr. Who o a la Capitana Marvel, a los que rechazan la presencia de latinos, orientales y negros en Star Wars. Quizás el futuro de la ciencia ficción vaya en esa línea. Más diverso, más igualitario…

Pero sigue tratando de héroes. La única esperanza contra la injusticia. Como Alita. Una heroína, pero heroína al fin y al cabo, entre una masa maltratada, pero inerte. Las historias siguen girando en torno a grandes héroes que sustituyen a la acción colectiva de las masas. Héroes procedentes del individualista mundo clásico griego: Creados por humanos porque creemos que sólo unos pocos, siendo casi como dioses, podrán ofrecer a la masa algo de luz, a una masa condenada a unas vidas tristes y grises.

Este esquema básico sólo se romperá, muy probablemente, cuando la sociedad que tenemos a nuestro alrededor, nos demuestre que podemos conseguir una vida mejor actuando de manera colectiva, y no gracias a héroes, mesías o tribunos del pueblo.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto Alita: Ángel de combate? ¿Qué te pareció?

Alita: Ángel de combate, poster

Ficha de la película:

Alita: Ángel de combate

  • Director: Robert Rodríguez
  • Producción: James Cameron
  • Título original: Alita: Battle Angel
  • Manga original: GUNNM
  • Autor del manga original: Yukito Kishiro
  • Fecha de estreno: 14 de febrero de 2019
  • Productora: Lightstorm Entertainment, 20th Century Fox,Troublemaker Studios y Madhouse.

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