El problema de los tres cuerpos, China y el futuro.

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Hace más de un año que terminé de leer El problema de los tres cuerpos, de Liu Cixin. Quería leer las continuaciones antes de escribir esta entrada, pero el día tiene 24 horas y es complicado leer en el transporte público cuando en la Renfe viajamos como sardinas en lata. Así que mi ritmo de lectura no ha sido el que me hubiera gustado y las continuaciones aún están en mi lista de pendientes.

No obstante, este tiempo transcurrido me ha ayudado a poner la novela en perspectiva y mi visión sobre ella ha mejorado.

Un repaso al libro

Quizás la comencé a leer con unas expectativas demasiado exageradas. ¡Libro de cabecera de Obama, ni más ni menos! Y tantas reseñas positivas… Y luego el arranque del texto es espectacular. Justo hasta que la narración se traslada al presente.

Entonces los personajes se me aplanaban drásticamente y la trama, sobre todo cuando entendíamos qué era el videojuego, se iba resolviendo de una forma, no dudaré que muy buena, pero que no estaba a la altura de lo que yo esperaba, o de lo que quería que sucediera.

Me explicó: Llegue a creer que el proyecto chino Costa Roja había descubierto algo así como un tercer cuerpo que afectaría inevitablemente a la Tierra y que lo cambiaría todo… Una Némesis, compañera oscura del Sol, por ejemplo. O mejor aún, que el Costa Roja había trastocado algún parámetro de la Naturaleza y que las constantes de la física estaban cambiando llevándonos al desastre, a no ser que resolviéramos el problema de los tres cuerpos…

Sí, exacto, no me había leído ninguna reseña y no sabía nada de los trisolarianos. Así que cuando descubrí que la novela introducía una invasión extraterrestre… Se me cayó el alma a los pies.

Venganza contra la humanidad

Cómo he comentado, el tiempo ha mejorado mi visión de El problema de los tres cuerpos, y, en cuanto pueda, seguiré con sus dos secuelas. En este tiempo se ha escrito mucho sobre si el libro lanza la pregunta: ¿Merece la humanidad perecer?

Yo, no obstante, creo que el mensaje del libro es otro. Es, más bien, que el rencor y el deseo de venganza (incluso comprensible y en parte justificado) nos pueden llevar a caer en unos brazos peores incluso que los que provocaron nuestro sufrimiento. Algo así como que el miedo y la ira nos lleva al lado oscuro.

Liu Cixin no vivió de manera consciente la Revolución cultural de Mao. Era un recién nacido. Pero su familia sí la vivió, y es, junto el Gran Salto Adelante y Tiananmen, una de la grandes sacudidas que han dejado huella en la República Popular China. Liu Cixin nos describe como éste acontecimiento histórico causó dolor y sufrimiento a mucha gente. Una herida que aún no ha cicatrizado.

Pero también rechaza que queramos venganza de los excesos maoístas (quizás por eso el libro sorteó la censura). De hecho, la venganza, la ira, el dolor… llevarán a la antagonista a entregar a la humanidad a los trisolarianos, una sociedad regida por un emperador absolutista y genocida. Algo peor que mil «Maos».

Es así un relato de reconciliación nacional, podría decirse, sobre los traumas recientes del pueblo chino. Pero también se puede entender como un relato contra los llamados populismos que se aprovechan del dolor social.

El problema de los tres cuerpos

El problema de los tres cuerpos

En cualquier caso, para los aficionados a la física, lo primero que llama la atención del libro es su título. El problema de los tres cuerpos es uno de los problemas de la mecánica clásica que aún no ha sido resuelto.

Se trata de poder predecir la posición y velocidad de tres (o más cuerpos) atraídos mutuamente por la gravedad. Un caso muy sencillo sería la relación Tierra-Luna-Sol. Se han logrado muchos avances, por ejemplo, simplificando el problema a cálculos de sólo dos cuerpos, como en el caso de nuestro planeta, donde se miden las «perturbaciones» del tercer cuerpo con respecto a los otros dos. Para órbitas circulares, o casi, los resultados que se han conseguido son muy aproximados a la realidad. Así, la estabilidad de los asteroides troyanos son una confirmación brillante de todo lo que se ha avanzado en este problema.

Pero aun no hay una solución general. Siempre entra en juego el caos. Podría ser que, trazando una aventurada analogía con el principio de indeterminación de la mecánica cuántica, sólo se puedan ofrecer soluciones estadísticas.

La vida trisolana

Los trisolanos viven en un planeta del sistema estelar triple de Alpha Centauro. Como sabéis, el más cercano a nuestro Sol. Se han descubierto órbitas estables y se conocen exoplanetas en torno a las estrellas, pero no seamos quisquillosos…

El planeta descrito por Liu Cixin sufre la influencia de las tres estrellas (realmente es un problema de cuatro cuerpos). Eso provoca períodos irregulares de tiempo con cambios dramáticos. En unos períodos, la vida puede prosperar. En otros, es imposible.

Uno de los aciertos de Liu Cixin en este libro es apostar por la gran adaptabilidad de la vida. E incluso de la vida inteligente. Así la vida ha logrado sobrevivir en este planeta mediante un tipo peculiar de hibernación. Eso sí, a costa de la periódica destrucción de la civilización.

A pesar de este tremendo hándicap, en los tiempos de la novela, la civilización trisolana es más avanzada que la nuestra. Aunque, eso sí, como hemos señalado está fuertemente centralizada en una monarquía absolutista.

Algunas conclusiones

Se pueden extraer varias conclusiones al respecto:

  1. Las condiciones de la Tierra no tienen porqué ser las únicas para el desarrollo de la vida. Ni siquiera de la vida inteligente. Un punto muy acertado. El cosmos puede sorprendernos. Cómo explica Lem en Solaris, debemos alejarnos de los limitados puntos de vista antropocéntricos.
  2. Cómo la propia historia humana demuestra, el avance tecnológico se ha dado hasta ahora, sobre todo, en entornos problemáticos y conflictivos, como respuesta a estos problemas. ¿Son estas dificultades las que impulsan la vida inteligente a desarrollar su inventiva?
  3. ¿Se avanza más en regímenes dictatoriales? Quizás esta conclusión sobre los trisolana tiene una influencia muy terrestre: Bajo la dictadura del PC chino, el país nativo de Liu Cixin se ha desarrollado en los últimos veinte años de manera espectacular. China ha llegado a alcanzar e incluso superar a EEUU en varios indicadores muy estratégicos.

China hoy

Una vez leí que el predominio mundial de Occidente es una excepción histórica de cuatrocientos años. Qué durante el resto de la historia de la humanidad, las civilizaciones más importantes, avanzadas y prósperas estaban en Oriente. Con esta idea venían a decirnos que el ascenso de China volvía a poner las cosas en su sitio.

Desde luego, la transformación de China ha sido increíble. Y tiene ambiciones imperiales. Su nueva Ruta de la Seda, su expansión por África o su carrera espacial lo demuestran. Pero no tiene otro camino, no busca competir con EEUU por despecho. Ya desde hace un par de años sus cifras de crecimiento tienen claro-oscuros. Así que necesita expandirse para que su economía siga creciendo.

El problema es que esa expansión molesta a las anteriores potencias dominantes. En muchos aspectos estamos en un período parecido a los años previos a la Primera Guerra Mundial, cuando la pujante Alemania llegaba tarde al reparto del mundo.

Con esto no digo que vayamos hacia una guerra, pero las contradicciones crecen. Pero dentro de la propia China también. Mientras haya prosperidad todo irá «bien», pero no sólo hay heridas históricas en el país, también han crecido las desigualdades. Hay nuevos ricos ambiciosos. Mucha corrupción. Una burocracia monstruosa. Mafia. Y una masa fabril y campesina que sigue viviendo en condiciones miserables. Pueden darse estallidos sociales. Incluso algunos podrían reivindicar al viejo Mao «anticapitalista» e «igualitario», frente a los actuales gobernantes.

China y el futuro

No creo que nadie piense que en China hay «comunismo», por mucho que la bandera sea roja y el partido dirigente se llame «comunista». Si obligar a los trabajadores a vivir en las fábricas, trabajando 14 horas por salarios miserables es comunismo…

Realmente creo que lo que hay en China es el capitalismo del futuro (o del siglo XIX, como prefiera verse). El gobierno ciberpunk perfecto: Una fusión de millonarios y burócratas, un control dictatorial en nombre del pueblo, un Estado orwelliano, proyectos megalomanos, fábricas monstruosas que devoran humanos, contrastes sociales brutales…

El estado del bienestar de Europa Occidental y el Sueño Americano de EEUU sí que fueron excepciones históricas. Quizás consecuencia del desarrollo tecnológico impulsado por la Segunda Guerra Mundial, el miedo a la URSS, el dominio imperial del Tercer Mundo… Todo eso ya pasó.

Si todo lo que el capitalismo puede ofrecer al futuro es algo parecido a China… No quiero ese futuro.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has leído El problema de los tres cuerpos? ¿Qué te pareció?

El problema de los tres cuerpos cover

Ficha del libro:

El problema de los tres cuerpos

  • Autor: Liu Cixin
  • Título original: Sān tǐ
  • Fecha de publicación: 2006
  • En España: Nova, Ediciones B, ISBN 9788466659734
  • Premios (entre otros):
    • Hugo a la mejor novela de 2015.
    • Ignotus a la mejor novela extranjera en 2017.

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4 comentarios en “El problema de los tres cuerpos, China y el futuro.

  • el 5 abril, 2019 a las 10:52 pm
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    Siempre me ha parecido increíble el género de ciencia ficción, no soy un especialista como tu, pero siempre que puedo leo tus artículos, gracias a eso me he acercado a algunos materiales que desconocía y que recomiendas y me he llevado gratas sorpresas.
    No soy mucho de dejar mensajes pero me dio gusto que pude conseguir este libro y decirte que pronto lo leeré.
    Gracias por dedicar tu tiempo a recomendar, opinar y criticar sobre este género.

    Saludos

    Respuesta
    • el 9 abril, 2019 a las 4:25 pm
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      Gracias por tus amables palabras Mario!! Me alegro mucho de que Thalassa te sirva de ayuda. Seguiremos trabajando en esa línea. Un saludo!!!

      Respuesta
  • el 9 abril, 2019 a las 11:25 am
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    La verdad es que ha encantado la crítica que has hecho del primero de los libros, que es, también, el que he leído. Yo la verdad es que tuve sensaciones encontradas, un arranque, como comentas, brutal y una parte central que me dejó bastante frio, hasta llegar al final, que me volvió a animar. Creo que el gran handicap de este libro es lo grandilocuente de sus críticas y declarados seguidores (Obama, Zuckerberg,…) y la parte que más me ha atraído es la forma de escribir y describir, en muchos casos, situaciones, personas, … Hay un punto que lo hace diferente de la mayoría de autores/as de ciencia ficción, tal vez por el hecho cultural, chino, o de formación, ingeniero.

    Bastante de acuerdo también sobre las valoraciones que haces sobre la situación política de la china continental y su confrontación con los, hasta ahora, amos del llamado “nuevo orden mundial”.

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