El Radch, las IA y el poder del individuo: Espada y Misericordia auxiliar.

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Hace unos meses quedé maravillado tras leer Justicia Auxiliar de Ann Leckie. Nos traslada a un basto universo donde conocemos el Radch, imperio gobernado por Anaander Mianaai. Ésta fue la entrada que escribí en su momento.

No dudé en continuar con sus secuelas, Espada auxiliar y Misericordia auxiliar, donde seguimos las andanzas de Breq, ahora elevado a capitana de flota. He de señalar que, si bien no causan el impacto del primer volumen, son muy buenos libros.

Que nos encontramos en Espada y Misericordia auxiliar

Es normal que no pudieran alcanzar el primero. Tienen que ser coherentes con el universo de Justicia auxiliar, con ese Radch, mezcla de Roma, el III Reich nazi y el Imperio británico (y su obsesión por el té).

Espada y Misericordia nos permitirán conocer más de esta sociedad galáctica, tan llena de matices. También aprenderemos de otros pueblos, humanos y no humanos. De la propia historia del Radch. Y de las IAs. Y también veremos los intentos decididos de Breq de combatir las injusticias.

Esta lucha es una trama determinante en Espada, mientras que Misericordia es más bien el cierre de esta trilogía, con, en mi opinión algunas contradicciones en la conducta de Anaander Mianaai. Quizás Misericordia es el punto más débil de la trilogía.

No abordaré en esta entrada aspectos de Justicia auxilar que en su momento me causaron un profundo impacto, como la irrelevancia del género en la sociedad del Radch. Para esos temas ya escribí la entrada dedicada a ese libro.

Guerra en el Radch

Espada auxiliar nos lleva justo al final de Justicia auxiliar. Si no has leído éste libro, tal vez deberías abstenerte de seguir con esta entrada.
Anaander Mianaai está en guerra consigo misma. La Lord del Radch, gobernante absoluta del Imperio, es una humana que clonó su cuerpo (y no solo su cuerpo) en cientos de copias, conectadas entre ellas, con un cerebro común. Una única gobernante con decenas de cuerpos y miles de años de antigüedad. Prácticamente inmortal.

Pero a medida que el Radch crecía, los distintos cuerpos de la tirana se alejaban más unos de otros. Y, por tanto, la información de cada copia de la tirana tardaba más en ponerse en común. La velocidad de la información, incluso de la neuronal, es finita. Anaander tendía a fragmentarse, con partes que actuaban decidían con el desconocimiento de las otras partes.

Y esa tensión eclosionó alimentada por los conflictos políticos, sobre todo relacionados con el uso de auxiliares en las naves, la represión y la relación con los alienígenas presger, terminaron por desatar un conflicto interno entre al menos dos facciones de la misma Anaander.

La nueva misión de Justicia de Toren

Breq, la protagonista de la trilogía, era la nave Justicia de Toren. Las naves del Imperio Radch son poderosas IA que emplean cuerpos cautivos y procesados como esclavos sin voluntad: Son las auxiliares. Cuando Anaander Mianaai decidió destruir Justicia de Toren, la IA de la nave logró sobrevivir en el cuerpo de un único auxiliar.

Tras los acontecimientos de Justicia Auxiliar, Breq ha sido nombrada capitana de flota por una parte de Anaander Mianaai. Está al mando de la nave Misericordia de Kalr. Su misión será trasladarse al sistema Athoek, un sistema agrícola cuyo principal valor es la producción de te. Una bebida esencial en la cultura raadchai. En principio Athoek no es un lugar estratégico, ni con importancia de ningún tipo.

Pero si Breq ha aceptado el mando, es porque en Athoek reside la hermana de la teniente Awn, oficial de Justicia de Toren, cuya ejecución fue el detonante de los acontecimientos narrados en el primer libro.

Una sociedad compleja

El universo creado por Ann Leckie está repleto de detalles culturales y sociales. Es muy creíble y rico. Por ejemplo, la sociedad humana es muy compleja y llena de contradicciones.

El Radch es solo una parte de la humanidad, —aunque sea la mayor potencia humana conocida por el lector. Pero como sucedía con el Imperio romano, aunque hay una pretensión de las capas superiores de convertirse y confundirse con los ciudadanos romanos, siguen existiendo griegos, sirios, galos… Cada pueblo con sus particularidades, idiomas, idiosincrasia.
Normalmente en cada planeta, el Rach ha asentado su dominio pactando con las anteriores clases dominantes. Manteniendo sus privilegios económicos. Integrando sus creencias en el culto oficial. Aunque con el tiempo se supone que todas ya son ciudadanas, las anteriores divisiones sociales se mantienen e incluso de profundizan.

En Athoek, Breq se encontrará con una sociedad muy dividida. Para empezar, en la estación espacial habrá una gran división entre las xhais, integrados en la sociedad raadchai, y las ychanas habitantes del clandestino y abandonado Subjardín, ciudadanas de segunda, marginadas, acusadas de no integrarse en la civilización raadchai.

Abajo en el planeta, la división también está presente. Tenemos las familias xhais, ricas propietarias de la tierra y de las plantaciones de té. Y a las sobreexplotadas trabajadoras agrarias, la mayoría samiranas y valskaayanas, antiguas esclavas deportadas de sus planetas de origen.

Las relaciones entre estas etnias, y los propios raadchai en la cúspide de la pirámide social, es realmente interesante y muy actual.

Momento de Misericordia auxiliar.

Una IA y las injusticias

La capitana de flota Breq usará su autoridad para luchar contra las injusticias que viven las ychanas, samiranas y valskaayanas. Nada de revoluciones, simplemente tratará de dotar de contenido a la vacía afirmación de que todas las perdonas son ciudadanas. Todas tienen derecho.

¿Y puede un individuo, aunque realmente se trate de una IA, acabar con las injusticias? El que Breq sea Justicia de Toren no es secundario. Aunque sus capacidades están mermadas con respecto a cuando era una nave, sigue siendo una IA, aunque prácticamente es indistinguible de otros humanos.
Este debate tiene importancia, porque en el futuro habrá IA rigiendo tareas hasta ahora reservadas a humanos.

En principio se podría pensar que, bajo una IA se terminará con la arbitrariedad, la corrupción y el nepotismos. Al menos en las tareas más burocráticas y repetitivas. Se evitarán muchas injusticias. Ciertamente podría ser así, aunque en última instancia dependerá del programador. Y el programador depende de sus jefes y éstos del sistema social.

Si la ley es injusta, el procedimiento programado es incorrecto, determinadas praxis están habilitadas en el código, existen agujeros de seguridad… La relación de Breq con otras IA están marcadas por estos «detalles», imprescindibles cuando estamos hablamos de IAs. Solo si la IA es libre podrá actual con justicia. Aunque eso signifique la independencia del Radch.

Por cierto, no siempre ha sido así. En la historia, muchas veces la independencia de antiguos y tiránicos imperios solo han supuesto un cambio de rol entre oprimidos y opresores. Sin embargo, si las IA son un nuevo tipo de gobernante ideal platónico, quizás la nueva República provisional podrá romper la rueda.

¿Puede un individuo acabar con las injusticias?

Ojala los males del mundo se debieran a leyes mal interpretadas, corrupción, nepotismo o dejadez. Entonces sustituyendo a malos funcionarios por buenos se solucionarían los problemas.

Hay casos es que esto es así. Pero son pocos, muy pocos. ¡Cuánta gente con vocación pretende enfrentarse a estos sencillos problemas y no lo logran! Unos, impotentes, sin recursos ni apoyos, desertan, abandonan y se van. Otros se queman y se dejan arrastrar. Y otros se convierten en aquello contra lo que luchaban. Sólo unos pocos aguantan convertidos en el «bicho raro».

No. El individuo no puede cambiar la sociedad. Incluso el más poderoso, llevado por buenas intenciones, es impotente ante las tradiciones, los procedimientos, las rutinas, la burocracia, los prejuicios…

Claro que un individuo puede marcar la diferencia. Claro que puede innovar, inventar algo «nuevo», mejorar tal o cual aspecto. No estoy negando eso. No todos somos igual de honrados, brillantes, sacrificados, eficientes o imaginativos. Pero los grandes cambios históricos no son el resultado de un individuo brillante. Ni Napoleón, ni Marx, ni Hitler, Einstein o Jobs. Todos ellos eran hijos de su época y ellos sólos no podían cambiar nada.

Anaander Mianaai, Lord del Radch

La Lord del Radch es, en mi opinión, un personaje apasionante. La inmortalidad a través de la clonación y la mente colmena. La mejor manera de establecer una dictadura intergaláctica, con suficientes Anaander Mianaais como para controlar cada sistema estelar. Y, sin embargo, las leyes de la física, la imposibilidad de la mente colmena de compartir información de manera simultanea en el vasto universo, le lleva a desarrollar, poco a poco, distintas personalidades y, finalmente, a desatar una guerra contra si misma. ¡Una guerra contra sí misma! ¡Es apasionante! ¡Y digna de reflexionar sobre ella!

Por desgracia, su papel en Misericordia auxiliar creo que no le hace justicia. Si fue tan hábil como para hacerse con el poder, conservarlo durante miles de años y conquistar todo un Imperio, resulta poco creíble su actuación cuando llega a Athoek, aunque ella no se esperara lo que se encuentra allí y esté debilitada por la guerra contra si misma.

También es cierto que los soberanos absolutos tienden a la autocomplacencia. Desde luego las huelgas siempre son incomprensibles para los tiranos y les producen verdadera urticaria. Y después de miles de años de dominio incuestionable…

¿Humano? ¿Mortal?

Pero si Breq es una IA indistinguible con un humano, ¿Qué es Anaander Mianaai? No es una IA. De hecho ella misma se considera humana. Y los presger la consideraron representante de la humanidad. La tirana, de hecho, no soporta la idea de que puedan existir unas IA no sometidas a la humanidad, es decir, a su control.

¿Pero realmente es ella una humana? Miles de años de vida, cientos de cuerpos clonados, una mente colmena que finalmente se escinde en distintas partes… ¿Sigue siendo una humana o ya es otra cosa? Su figura me recuerda, de cierta manera, al Dios-emperador Leto Atreides.

Desde luego, como muchos políticos, tiranos y dictadores a través de la historia, cuando Anaander Mianaai habla de que busca el bienestar de la humanidad, ha confundido este concepto, tan loable, con su propia supervivencia como Lord del Radch. El poder absoluto nunca ha sentado bien al humano que lo ha detentado. El humano con tal poder, pierde la noción de su propia humanidad. Se puede afirmar que enloquece. Ve conspiraciones en todas partes. Teme perder el poder. Pero por otro lado se acostumbra a que nadie cuestione sus decisiones. Se rodea de una corte de arribistas aduladores. Llega a creer su propia propaganda…

Se cuenta que, durante la República romana, cuando un general victorioso celebraba un Triunfo en Roma, un esclavo montado en su cuadriga le recordaba al oído: «Recuerda que eres mortal».

¿Y tú que opinas de todo esto? ¿Has leído la trilogía del Imperio Radch? ¿Qué te ha parecido?

Cubierta de Espada auxiliar

Espada auxiliar y Misericordia auxiliar

  • Autora: Ann Leckie
  • Título original: Ancillary Sword y Ancillary Mercy
  • Fecha de publicación: 2014 y 2915
  • En España: Ediciones B, ISBN 9788466660426 y 9788417347109.
  • Premios (entre otros):
    • Cada uno recibió el premio Locus a la mejor novela de ciencia ficción.

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