Upload y San Junípero. La vida digital tas la muerte

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Escribir sobre San Junípero, el famoso episodio de Black Mirror, era una tarea pendiente desde que existe Thalassa. Ya mencionamos San Junípero en otras entradas, hablando de la vida digital tras la muerte, por ejemplo en la entrada de Westworld. Pero cuando comencé a ver Upload… sentí la necesidad de comparar serie y capítulo. Y aunque la historia de San Junípero es muy bonita y emotiva y el episodio es de lo mejor de Black MirrorUpload, pese a ser una comedia, o precisamente por ello, presenta esa «vida digital tras la muerte» de una forma muchísimo más creíble.

Y es precisamente sobre cómo será esa «vida digital» sobre lo que quiero escribir. Aunque conviene recordar que ambos espectáculos ponen el foco en aspectos diferentes. San Junípero, se centra en las posibilidades que un mundo así nos puede abrir frente a los prejuicios del mundo real. Upload sobre todo denuncia lo que ese mundo cibernético puede suponer en una sociedad como la nuestra.

San Junípero

Este recomendable capítulo de Black Mirror fue escrito por el creador de la serie, Charlie Brooker. Normalmente, esta serie se ha centrado en mostrarnos lo que podríamos llamar «terror tecnológico». Un desarrollo de la tecnología que, en manos de la actual humanidad, se convierte en un motivo de pesadilla social. Sin embargo, en San Junípero, en principio nos muestran que la pesadilla social ya existe y que el desarrollo de una determinada tecnología podría ayudar a muchos humanos que sufren de la pesadilla para despertar de ella. ¡Ojo! mirando con atención el capítulo, Brooker también apunta sobre varias cautelas que hay que tener en cuenta.

La historia es bastante conocida, así que me permitiré dar spoilers. San Junípero es un mundo de realidad virtual pensado para que enfermos terminales, en coma, o circunstancias similares, y los muertos en general, puedan volcar sus consciencias antes de morir y allí vivir eternamente. Siempre jóvenes. Para siempre. Los habitantes de San Junípero pueden interaccionar entre si, amar, odiar, sufrir, llorar, disfrutar… sentir. Pueden elegir entre distintas épocas históricas que quieran recrear. Parece que no les falta de nada.

La idea es bastante evidente. Una tecnología así se puede convertir en un refugio para escapar del sufrimiento de la vida analógica. En nuestra sociedad muchos humanos han sido desgraciados y han sufrido distintos tipos de opresión. En este capítulo se ponen encima de la mesa varios ejemplos: La opresión contra la identidad sexual. La incomprensión de la familia y el peso de las tradiciones familiares, de la religión y de las creencias. La tortura del sufrimiento al no permitirse, o no comprenderse la eutanasia…

Pero también hay sombras

Exacto. Aunque San Junípero parece un lugar idílico, hay, al menos, tres aspectos que, bien pensados, nos muestran algunos límites que pueden tener los mundos de realidad virtual en los que descarguemos la conciencia.

Estamos limitados a una ciudad y las afueras de la misma. Es verdad que podemos elegir distintas épocas y que podemos esperar futuras actualizaciones que amplíen la región. Pero estaríamos hablando de ¡toda la eternidad! y la eternidad es mucho tiempo. Es verdad que hay muchísima gente que no abandona su barrio durante toda su vida. Pero cada vez más eso es una excepción. La movilidad geográfica es cada vez mayor y las nuevas generaciones están acostumbrándose a viajar, a conocer gente de otros países con otras culturas y otros idiomas.

Por otro lado, aunque la historia se centra en las dos protagonistas y su historia de amor, si nos fijamos en los demás habitantes de San Junípero lo que vemos es, en mi opinión, bastante desmoralizante. Fiesta continua, sexo, experimentación de sensaciones límite y hedonismo. ¿Realmente cuando mi cuerpo sea anciano, lo único que desearé si recupero ese cuerpo joven es dedicarme a la fiesta y al sexo?

Juventud, vejez, hedonismo y hastío

Para empezar, ¿por qué recuperar el cuerpo de la juventud? Es verdad que unificar la plenitud física y sexual con la experiencia y la sabiduría que da la edad, parece la receta ideal. ¿Pero no hay nada más que los placeres físicos? O peor aún, ¿tan negativa es la madurez y la vejez como para que sólo aspiremos a volver a ser jóvenes? Quizás aquí tenemos una parte del problema. ¿Tan mal valorada está la tercera edad? ¿No hay ancianos que disfrutan de su vejez? ¿Tenemos idealizada la juventud, o tenemos un problema a la hora de asumir los cambios biológicos asociados al paso del tiempo? Sobre todo cuando con el desarrollo de la ciencia, cada vez somos capaces de alargar la esperanza de vida, garantizando cada vez más a los ancianos una mejor calidad.

En todo caso, parece que, a priori, si sólo nos dedicamos al sexo y a la fiesta, al final nos hastiemos. Le pasa a mucha gente en la vida analógica. A muchos ociosos que cada vez necesitan sensaciones más extremas para saciar sus cada vez más desganados sentidos. Es como el consumo de drogas. El cuerpo aumenta su tolerancia y necesitas más para menos. Eso no es felicidad. Al menos para mi.

Desde luego, tiene que haber espacio para la fiesta, para el sexo, para el descontrol y la experimentación. Pero también, creo, para tener vidas plenas, necesitamos más. Necesitamos intereses, pasatiempos que nos llenen, que nos desarrollen como personas, que nos cultiven, estudiar, conocer gente interesante, utilizar nuestras manos y nuestra mente, crear… Quizás nuestra vida analógica actual es tan alienante que nuestro primer impulso sea retrotraernos a la época que idealizamos, cuando sólo había sexo y fiesta (lo cual tampoco era del todo cierto). Pero inevitablemente terminaríamos por cansarnos. Una vez más, la eternidad es mucho tiempo.

¿Y los dueños de los servidores?

Y este es el tercer problema que se intuye en San Junípero cuando se ven los gigantescos servidores donde están todos alojados. Por cierto, también se ven a varios robots llevando las tareas de mantenimiento de las instalaciones. Un problema que nos conecta por completo con Uploaded.

Los escenarios de realidad virtual son datos, información. Las descargas de los humanos fallecidos son más datos, más información. Todos esos unos y ceros tienen que estar almacenados en algún lugar, necesitan un espacio físico, servidores, mantenimiento, actualizaciones, seguridad… En otra sociedad, podría ser el Estado el que cargara con todos los costes asociados a la vida digital tras la muerte. Pero en nuestro capitalismo, serían las empresas privadas las propietarias de estos servicios. Empresas que buscarían beneficios. Dinero que sólo podría venir de los ahorros de los usuarios, o de los ingresos de los herederos. Y donde hay dinero hay diferenciación, distintas calidades y servicios, distintas clases sociales. Y mientras tengas dinero, aún podrás disfrutar de tu vida digital. ¿Pero si el dinero se agota?

Por no hablar de otra posibilidad. La obsolescencia tecnológica. Si una tecnología empleada caduca, será la nueva tecnología compatible con toda la información almacenada, ¿o se perderá?

Upload

En Upload el foco está puesto precisamente en el negocio de la vida digital tras la muerte. Y por tanto, todo gira en torno al dinero. Upload es una comedia creada por Greg Daniels, guionista de Los Simpsons y creador de la versión estadounidense de The Office. Atención, es una comedia, pero una comedia que oculta un drama terrible, y ahí está la genialidad de esta serie.

Nathan Brown es un joven y bastante egocéntrico programador informático que está trabajando en un software que puede revolucionar el mundo de la vida digital tras la muerte. Sin embargo sufre un sospechoso accidente de coche y su superficial y pija novia apresura su descarga en uno de los mundos disponibles: la carísima Lake View. Sin embargo Nathan no conserva todos los recuerdos en la descarga. Su ángel personal, el servicio de atención al cliente del sistema, le ayudará a descubrir qué ha pasado.

Realmente Upload es una crítica muy mordaz de nuestra sociedad actual, no hace falta que avancemos a cuando la vida digital tras la muerte sea posible. Una sociedad dominada por las grandes corporaciones que se lucran de muchos servicios que, en mi opinión deberían de ser competencia del Estado.

Algunos ejemplos de Upload

Upload podría ser perfectamente un reflejo del sistema sanitario de EEUU donde, al estar en manos de la industria privada, si tienes dinero para tener un buen seguro, estarás atendido por los mejores profesionales. Sino, terminarás muerto o con una ristra de deudas impagables. The resident o New Amsterdam son dos buenas series actuales que muestran esta realidad.

O de nuestra interacción con las redes sociales, cada vez mayor, donde aunque al principio parecían buscar un fin altruista, conectar a la gente, recuperar antiguas amistades, etc, cada vez más es una fuente de negocio, unos para monetizar, otros para conseguir información que luego venderán, dar a conocer sus negocios…

También de la vergonzosa situación del mercado laboral. Del doloroso mercado de la muerte, con las funerarias y los tanatorios en vanguardia. De la falta de ayuda psicológica para afrontar el duelo. La soledad y la dependencia en las relaciones de pareja…

escena de Upload

Tres puntos de Upload

  • La importancia de la atención al cliente a distancia. Es un sector laboral infravalorado. Su convenio es lamentable y sus condiciones laborales pésimas y, sin embargo, la importancia de su papel en la economía y la sociedad es creciente. La crisis del coronavirus ha demostrado que no son meros «teleoperadores­», ayudan a la gente. Aunque se intentará sustituir por la inteligencia artificial, en muchos sectores seguirán siendo seres humanos. En Upload así es. La coprotagonista es una de los ángeles. Explotada por su jefa. Infravalorada. Con un trabajo siempre en riesgo por las valoraciones muchas veces caprichosas de los usuarios… Pero muy inteligente, con mucho talento y esencial. Por cierto, en un momento dado explican que los cargados tienen prohibido trabajar, ¡reventarían los salarios de los vivos en numerosos puestos de trabajo!
  • Clases sociales tras la muerte. Antes lo comentaba. Distinto poder adquisitivo, distinta vida digital. Como en la vida. Y así lo quiere enfatizar la serie. Incluso en Lake View que es un lugar exclusivo hay diferencias. ¿Cómo serán los lugares para pobres? En Lake View, un millonario puede tener todo un palacio dentro de su habitación, disfrutar de distintos manjares y actividades, ropa exclusiva… montar a caballo, yacuzzi, mayordomo… Los demás, aquello que puedan ir pagando, siempre golpeados por el aburrimiento y tentados por la constante publicidad. Pero, ¿y si se termina el dinero? Dispones del plan económico de 2 Gigas. Unas jaulas casi incomunicadas, sin soporte técnico ni atención al cliente, en las que, cuando gastas los datos, quedas congelado hasta el mes siguiente.
  • La realidad y la mente. Incluso el lugar más exclusivo contiene errores. En la programación. En el servicio. No todo parece real. El usuario se da cuenta de que no es la realidad, desde el mismo momento que llega. Muchos no se adaptan. Se intentan suicidar, requieren atención psicológica. Se alejan de sus seres queridos porque llevan vidas diferentes, porque «fuera» la vida continúa. Dentro, pueden pasar los años, pero sigues con el mismo cuerpo… Es una reflexión sobre la vida digital tras la muerte, pero también de cómo se sienten muchas personas en el mundo real, que para ellos, es una pesadilla irreal.

Reenfundarnos

Aunque tanto San Junípero como Upload utilizan la vida digital después de la muerte para criticar la vida real actual, inevitablemente nos hacemos preguntas sobre esta forma de, por asi llamarlo, «vida».

En Upload, por ejemplo, nos muestran un experimento de Oscar Mayer Intel (soy muy fan de las fusiones empresariales que muestran en esta serie) en el que intentan, con poco éxito, volver a descargar la conciencia de una persona del servidor donde está almacenada a un cuerpo creado mediante ingeniería genética. Como si quisieran avanzar hacia el mundo de Carbono alterado, donde también se prolonga digitalmente la vida de los humanos, pero a través del reenfundado de la conciencia en cuerpos del mundo real. Lo más interesante, es que la mayoría de la gente muestra una enorme expectación hacia este experimento, así como frustración cuando fracasa.

Es como si la serie nos insistiera en que la vida digital tras la muerte en mundos de realidad virtual no fuera más que un parche temporal hasta que fuéramos capaces de vivir eternamente en el mundo analógico. Las imperfecciones de Lake View y los lugares similares, o las dificultades de los más pobres o los seres queridos que dejamos atrás podrían explicar ese anhelo por el mundo real. Aunque Carbono alterado precisamente, advierte de que mientras haya diferencias de clase, estas diferencias se trasladarán inevitablemente a la inmortalidad.

O, hacia una Matrix voluntaria

¿Pero y si ese mundo digital fuera idílico, tal y como aparentemente nos muestra San Junípero —aunque ya hemos visto sus claro-oscuros—, o nos lo vendieran como idílico? Pues entonces, inevitablemente, muchísima gente se suicidaría para poder abandonar el terrorífico mundo real. En Ready player one, por ejemplo el mundo de realidad virtual llamado Oasis se ha convertido en un refugio, frente a una vida real alienada y distópica. No están muertos, pero si Oasis fuera una versión mejorada de Lake View, no dudarían en descargarse y morir.

Los robots trabajando en los servidores de San Junípero pueden ser una imagen del epílogo de la especie humana. Incapaces de mejorar nuestro mundo, nos recluimos voluntariamente en mundos virtuales, dejando la Tierra, y nuestra propia subsistencia virtual, en manos de las inteligencias artificiales. ¡El sueño de las máquinas de Matrix, que se hubieran ahorrado muchos dolores de cabeza!

¿Sería esto posible? En cualquier caso sería un fracaso estrepitoso de nuestra especie. El problema no es que voluntariamente lo hiciéramos, porque no creo que todos los humanos estuvieran dispuestos. Sino que nos viéramos obligados a hacerlo, por ejemplo si la vida en la Tierra se hace inviable y no hemos podido emigrar a las estrellas.

Mente y cuerpo

He usado conscientemente diferentes términos: vida real, vida digital, conciencia… Son temas que vinculan ciencia con espiritualidad. Como también aparece en Carbono alterado, en Upload hay gente de tradición religiosa que rechaza la vida digital en los entornos de realidad virtual. Quieren ir al verdadero cielo. Quieren reencontrase con sus seres queridos muertos. Su alma tiene que ir junto a Dios y no ser prisionera de un software informático. Es legítimo pensar así.

Pero ambas posiciones, los partidarios de la descarga y los detractores por motivos religiosos tienen en común un punto: consideran que la vida se reduce a nuestra conciencia. O alma. O como queramos llamarla. Piensan que nuestro cuerpo se puede morir y nuestra identidad puede sobrevivir, ya sea de manera espiritual o en un soporte digital. ¿Podemos existir al margen de nuestros cuerpos físicos? Es decir, ¿nuestra conciencia existe al margen del cuerpo físico? Es uno de los grandes debates de la filosofía.

Yo no lo tengo nada claro. Cuando descargamos nuestra identidad en un disco duro, ¿Qué descargaríamos? ¿Nuestros recuerdos? ¿Somo sólo nuestros recuerdos? Puede que fuera distinto un trasplante de cerebro, o que pudiéramos fabricar cerebros y cuerpos artificiales. Pero ¿somos sólo nuestra actividad cerebral? Tampoco lo tengo claro. Lo que sí que tengo claro es que no existe una mente sin cuerpo. Puede que ese cuerpo pueda reemplazarse, por un sistema informático o por otro cuerpo cibernético o biológico, pero sin duda tendría un impacto en la mente. Nos cambiaría. Nuestra personalidad cambiaría. Y el cambio podría ser mucho mayor del que en principio pudiéramos pensar.

Vida y muerte

Aspiramos a vivir más años y en unas condiciones dignas. Es un deseo bastante loable. Si lo pensamos bien, el problema es que tenemos miedo a desperdiciar la vida o a que no hayamos vivido plenamente. Así que necesitamos más años, para tratar de alcanzar una felicidad que difícilmente hemos logrado y sólo en momentos puntuales.

Vivimos una existencia insatisfactoria y temerosa. Y por eso aspiramos a la inmortalidad. Pero la inmortalidad es imposible, la muerte forma parte inevitable de la vida, de toda vida. La Tierra tendrá su fin, el Sol también, la Vía Láctea… incluso probablemente nuestro universo un día concluirá para dar lugar a otras cosas, a otras realidades. Además como explica Data en la serie Picard, es la muerte lo que da perspectiva a la vida, lo que le da valor. Sin la muerte, no valoraríamos de igual manera nuestros logros, amores, relaciones, problemas… También Asimov lo señalaba cuando hablaba de los espaciales en sus novelas de robots: la muerte impide el estancamiento, incentiva la investigación y el desarrollo de la humanidad.

Podemos vivir más años. La esperanza de vida no ha dejado de crecer. Y podemos vivirla con más calidad. La medicina y la tecnología no dejan de desarrollarse. De lo que se trata es de garantizar que esas mejoras nos lleguen a todos. Podemos y debemos tener una vida plena en el tiempo —100 años, 150 años— que nos toque vivir. Si somos capaces de construir paraísos virtuales, ¿qué nos puede impedir construirlos en la realidad? Esaes la pregunta del millón.

¿Y tú qué opinas de todo esto? ¿Has visto San Junípero? ¿Y Upload? ¿Qué te han parecido?


carátula de Uplod

Ficha de la serie:

Upload

  • Creador: Greg Daniels
  • Estreno: 1 de mayo de 2020.
  • Canal original: Amazon Prime

BlackMirror cover
Black Mirror cover

Ficha del capítulo:

San Junípero de Black Mirror

  • Creador: Charlie Brooker
  • Director: Owen Harris
  • Orden: 4º episodio de la 3ª temporada.
  • Estreno: 21 de octubre de 2016.
  • Cadena emisora: Netflix.
  • Premios (entre otros):
    • Emmy al mejor telefilm en 2017.
    • Emmy al mejor guión para una miniserie o telefilm dramático en 2017.

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